MAGAZINE ANIKA CINE
 
Perfil de JUAN CARLOS THORRY
por Analía Abriles Paz

Juan Carlos Thorry.

Al querido galán de todos los tiempos... Juan Carlos Thorry

Nació un 28 de junio de 1908 en la ciudad de Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires. Su nombre en la partida de nacimiento figuraba José Antonio Torrontegui.

Sus padres se separaron y lo abandonaron cuando él tenía sólo 4 años, tuvo que remediar el amor que no le dieron sus padres con el cuidado que le brindaron sus cinco tías solteras.

Ellas se llamaban María, Emilia, Balbina, Pepita y Eugenia y su tío José, quienes  lo criaron. Ellos hubieran querido que su pequeño José se dedicará a una profesión académica, como puede ser la de médico. Lejos de eso, decidió ser actor, animador y cantante...lo suyo era el escenario. Su educación secundaria la obtuvo en el Colegio San José.

A su padre lo volvió a encontrar recién 10 años después; y a su madre siempre la creyó muerta hasta sus 40 años. En alguna oportunidad nos confesaba esto: “durante años me mintieron. Yo tenía 40 años y conducía “Grandes Valores del Tango”. Un día llega una señora muy viejita y me dice: Vengo de parte de su madre, que está en Mendoza. La saqué corriendo. Pero mi primo, que era mi abogado, me terminó confesando que era cierto. Entonces, viajé a Mendoza donde la conocí. Mi madre se llamaba Rosita Kappa y cuando abrió la puerta sólo dijo: Soy tu madre y me abrazó. Fue muy extraño. Porque, a pesar de verla seguido después de encontrarnos, nunca pude sentirla como mi mamá”.

A los 18 años, sufre un accidente que lo dejó estéril. Y decía sobre su problema de salud: “nunca me preocupó. Incluso, en una época era un buen recurso para conquistar a algunas mujeres, decía sin pizca de aire trágico”. Indiscutiblemente lo suyo siempre fue la comedia. Tiene en su haber más de 60 películas, que  comenzaron en los años 40, con las películas recordadas   “Cita en las estrellas” (1949), “La hostería del caballito blanco” (1948), “La serpiente de cascabel” (1948), “El retrato” (1947), “Con el diablo en el cuerpo” (1947), “La señora de Pérez se divorcia” (1945), “La casta Susana” (1944), “Mi novia es un fantasma” (1944), “La pequeña señora de Pérez” (1944), “La hija del Ministro” (1943), “Elvira Fernández, vendedora de tienda” (1942), “El pijama de Adán” (1942), “Una luz en la ventana” (1942), “En el último piso” (1942), “Los martes, orquídeas” (1941), “Yo quiero ser bataclana” (1941), “Luna de miel en Río” (1940), “Isabelita” (1940), “El solterón” (1940), “Cándida” (1939), “Senderos de fe” (1938), “Villa Discordia” (1938) , “Maestro Levita” (1938), “Dos amigos y un amor” (1937), y las primeras películas que fueron  “Radio Bar” (1936) y “El caballo del pueblo” (1935).

Llegó  a ser director de algunas películas como: “Pate Katelin en Buenos Aires” (1969), “Somos todos inquilinos”(1954), “Escándalo nocturno” (1951), “El complejo de Felipe”(1951).

No sólo fue actor y director, que además fue cantante sus primeras armonías que lo llevaron a conocer el tango fue "La cumparsita", aquella de: "Si supieras, que aún dentro de mi alma..." Luego, de más grande, aquel "Buenos Aires, la reina del Plata...", o "Rechiflao en mi tristeza...", ahí conoció a Carlos Gardel.

Para quien decidió vivir una vida dispuesta al amor y dispuesto a sentir la plenitud que irradiaba sus añorados sentimientos, no podía estar lejos de las  letras de un buen tango. Su afinidad quedó marcada en sus palabras: “Mi relación con el tango es antigua, íntima y sentimental. Era muy chico y ya mi viejo, quien tocaba la guitarra, me enseñó algunos acompañamientos (dominante y tono), con los que empecé a canturrear mis primeros "dos por cuatro".

Juan Carlos  continuó...”el fin del bachillerato, y el ingreso a la universidad, van muy unidos con las primeras experiencias en "la milonga". Íbamos a bailar a aquellos "cabarets" de entonces, que luego fueron "boites" y después "night-clubs" y ahora son "boliches". Y allí realizábamos un torneo de firuletes y quebradas con los mejores intérpretes de la época: Troilo, D'Arienzo, Fresedo, Pugliese, Donato, De Angelis. Todos arrullaron nuestros sueños adolescentes, con las más populares melodías de entonces.

Y allí, en el "Florida Club", conocí y me hice amigo de Osvaldo Fresedo, cuya amistad aún hoy tengo el honor de disfrutar, y de los músicos de su orquesta: los inolvidables José María Rizzutti, el tano Muzzi y el violín de oro de Manlio Francia. Fue Rizzutti quien le dio forma en el pentagrama a mi primer balbuceo "de oreja" en el piano. Una dulzona melodía, con letra también almibarada que se llamó "Pensando en ti" y que, para eludir compromisos, dediqué diplomáticamente, en la carátula de la edición de Rivarola: «A Ella». Lo grabó Fresedo. Y a mí me pareció que aquello era el máximo acontecimiento de mi vida.

Luego abandono  los estudios y empezó su carrera actoral y su canto en radio o teatro, donde mezcló las melodías de jazz o bolero y canciones francesas, con las más famosas expresiones tangueras del momento. Presentaba el espectáculo y, cantaba jazz con la orquesta de Rudy Ayala. Allí, sobre el piano, preparó las primeras palabras del tango  "Indiferencia",de Rodolfo Biagi. Y así siguieron Bulincito estudiantil (tango) letra y música, luego “Hasta cuando” (tango) Pedro Mafia, “ Mamá yo quiero casarme” (vals) de Julio De Caro /Carlos Marcucci, “Mi serenata” (tango) Edgardo Donato, “Pensando en ti” (tango) letra y música, Qué importa (tango) Ricardo Tanturi, ”Tu amor y mi obsesión” (tango) Leo Lipesker, “Vida querida” (tango) Eduardo Scalise.”

Con Niní Marshall fueron  las figuras centrales de la primitiva televisión que animaban  la radio. Su carrera comenzó como locutor en los años ’30  y tuvo su máximo esplendor en la década del 40 y 50. Fue la figura masculina del momento que acompañó a prestigiosas figuras como: Mirtha Legrand, Sofía Bozán y Zully Moreno, entre otras. Desde ese tiempo, Juan Carlos Thorry siempre fue un actor querido y respetado en el ambiente artístico.

En 1934, en el cine teatro Paris de la calle Suipacha, entre Cangallo y Bartolomé Mitre (ya, no existe), trabajó en unos espectáculos radioteatrales junto a Fernando Ochoa.

Nos detallaba por aquellos años, ”en 1935 tenía un auto para pasear de día y otro para pasear de noche. Fui un niño bien, pretencioso y engrupido, como dice el tango, de esos que se daban dique manejando una voiturée convertible por el centro, de los jovencitos que frecuentaban el cabaret”.

En la década del 60 y 50 filmó la “Convención de vagabundos” (1965), “Cuidado con las colas” (1964) y “Dr. Cándido Pérez, Sras.”(1962).  La falta de sentido trágico lo asemejaba en mucho con su personaje más famoso, del Dr. Cándido. Continuo con las películas “Los maridos de mamá” (1956), “Somos todos inquilinos” (1954), “¡Qué noche de casamiento!” (1953), “Suegra último modelo” (1953), “Asunto terminado” (1953), “Bárbara atómica” (1952), “Vuelva el primero!” (1952), “Especialista en señoras” (1951), “Escándalo nocturno” (1951), “Concierto de bastón” (1951), “¡Qué hermanita!”  (1951), “La comedia inmortal” (1951), y en 1950 “Cuando besa mi marido” y “Piantadino”.

Las películas más recientes fueron, “Las lobas” (1986), “Las barras bravas” (1985), “Superagentes y titanes” (1983), “Buenos Aires Tango” (1982), “Ésto es vida” (1982), “Ritmo, amor y primavera” (1981), “Las muñecas que hacen ¡Pum!” (1979). En televisión “Aprender a volar” (1994).

No sólo fue galán en las películas sino que también su  fama de donjuán, lo llevo a casarse siete veces.

A los 60 años, se mudó en su casa de San Antonio de Padua, de donde fue ciudadano ilustre.

Pudo construir una escuela de teatro, donde concurrían más de 300 alumnos.

Su último matrimonio lo compartió con Alma Vélez, donde estuvieron más de 33 años juntos, con 19 años de diferencia entre ellos.

Junto a ella compartió  la pasión por la actuación y la felicidad de un amor maduro y bien consolidado.

Cerca de los 90 años, manifestaba en sus últimas entrevistas con olor a recuerdo,  “toda mi vida fui un picaflor y mujeriego pero siempre me dejé seducir. Mis matrimonios fueron por amor y por eso viví cada separación como un duelo”, publicado  en la revista Caras de julio de 1998.

Y siguiendo su tono intimista en la conversación declaró “Además, me siento muy a gusto con  ella. Siempre sé lo que está pensando. Cumplí 90 años pero la quiero como un niño. Me siento un adolescente. Somos muy compinches; después de tantos años  de convivencia, aún miramos la televisión tomados de la mano.  Y aunque los dos  somos muy temperamentales  y siempre estamos  al borde de la discusión, nunca atravesamos  una crisis  ni llegamos  a ir a la cama peleados”. Al lado de estas palabras se mostraba una hermosísima fotografía de la pareja. Que era un espejo claro de complicidad, y mucho amor.

También se dio el lujo de hablar orgullo de sus parejas anteriores, diciendo “Todas me siguen queriendo como amigo. Analía Gadé no pasa por Buenos Aires sin acercarse a visitarnos y nos llama regularmente  desde España.  El año pasado, mi  sexta esposa, Dinka  Cwcdvtyanich, nos pidió cuatro  actores  para hacer un casting. Y esto se logra  porque mi relación con Alma es muy sólida; ella es muy amiga de todas mis anteriores esposas. Nosotros  nos conocíamos en 1965; ella había enviudado y yo estaba por separarme. La invité a salir pero se rehusó porque yo no era  libre. Cuando se enteró  de que me había separado, no aguantó y me llamó”.

Cumplió y festejó  sus 90 años con su mujer Alma A pesar de su enfermedad, la artrosis, estuvo rodeado de un  centenar de amigos.

Y cuando la luz lentamente se iba apagando, no dejó de enseñar su gran amor, la vocación. Intentaba ser el profesor de sus alumnos en  su casa de San Antonio de Padua.

Luego a su enfermedad lo acompaño  el maldito parkinson que  lo separó definitivamente de las clases que daba desde 1985.

La luz ya comienza apagarse tiernamente  en el escenario para prenderse otra. Se cierra el telón para  escena el inigualable galán de todos los tiempos Juan Carlos Thorry. Nuestro  “Dean Martín argentino” de los años 50.

El 12 de febrero de 2000  falleció a los  91 años,  en su casa de la provincia de Buenos Aires. Sus restos fueron enterrados en el Cementerio de la Chacarita.

Su amigo Osvaldo Miranda afirmó, al enterarse de su muerte: “No me puse contento pero sí dije por fin, porque hacía mucho tiempo que sufría. Así y todo, se las ingeniaba para, de tanto en tanto, ir a ver cómo seguían trabajando sus alumnos.” Continuó “Yo solía ir con mis amigos a la Richmond porque ahí se reunía todo el elenco del Maipo. Un día viene Enrique Santos Discépolo y nos dice: Muchachos, voy a estrenar una obra mía en el Monumental y quiero que actúen ustedes. Y bueno, ahí fuimos, contaba cuando trataba de rearmar los orígenes, la década del treinta. Desde entonces, la popularidad no lo abandonó nunca. Y las mujeres tampoco.”

El hijo de su última mujer, Marcelo Gallo, fue el médico que lo quiso como un padre y que lo atendió hasta antes de morir.

Juan Carlos nos dejó mucho para enseñarnos como persona junto a su bella vocación...Fue un caminante que poco a poco conoció su rumbo, lejos de sus padres nadie lo pudo guiar cerca, más que sus tíos. Sólo, aprendió a vivir. Fue un hombre de bien, que le dio importancia  a la transmisión de la palabra en  tangos desde su juventud. Más tarde su voz  madura, inconfundible fue acompañada con su sonrisa  seductora y eterna que nos regalo en cada escena  de la historia del cine y teatro argentino.
 

“Indiferencia” Letra de Juan Carlos Thorry, 1937
Yo también como todos un día
tenía dinero, amigos y hogar.
Nunca supe que había falsía,
que el mundo sabía también traicionar.
Pero cuando a mi vida tranquila
llegó la primera terrible verdad
busqué apoyo en aquellos que amaba
y crueles me dieron soledad.
Ilusión que viviendo latente
pasó entre la gente y pura siguió;
ilusión, hoy te busco y no estás,
ilusión, no te puedo encontrar.
Mi pasado sucumbe aterido
temblando en el frío
de mi vida actual...
Y los años, pasando y pasando,
me están reprochando
porque no hice mal.
Si la vida pasó por tu lado
dejando tronchado tu sino y tu fe,
la maldad que truncó tu camino
pondrá en tu destino de amores la sed.
Pero cuando, vencido y cansado,
tu pecho agobiado requiera bondad,
volverá la cabeza la gente
dando indiferente soledad.

Premios obtenidos:
- Martín Fierro.
- Cóndor otorgado por Cronistas Cinematográficos.
- Nueve de Oro otorgado por Canal 9.
- Premio otorgado por la Asociación Argentina de Actores.
- Premio otorgado por el Museo del Cine.
- Premio "Amistad".
- Premio otorgado por la Municipalidad de Quilmes.
- Premio "Florencio Sánchez" otorgado por el Teatro de la Ribera.
- Premio otorgado por la Municipalidad de La Plata.
- Premio otorgado por Canal 3 de Rosario.

Cargos docentes:
- Asesor Cultural de la Municipalidad de Merlo.
- Productor Asociado de Canal 13 de Capital Federal.
- Estudio Integral de Teatro de Alma Vélez y Juan Carlos Thorry, actualmente en funcionamiento en San Antonio de Padua.
 

Por Analia Abriles Paz.
 
 

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