Perfil de BLANCA PORTILLO por Manuel MárquezBlanca Portillo.
La proliferación, en estos últimos años, de series de ficción en nuestras televisiones y, muy especialmente, de un segmento muy concreto de éstas (las destinadas al público adolescente y juvenil), ha servido para que la "caja tonta" se convierta en una importante cantera de intérpretes para nuestro cine: sangre fresca y joven, con el aditamento de alguna perla de relumbrón, para renovar las arterias, un tanto esclerotizadas, de los repartos de una cinematografía siempre a caballo entre la crisis y el marasmo.
No podemos meter en ese saco a nuestra chica, Blanca Portillo. Blanca es una auténtica estrella televisiva, pero no se trata de una joven promesa, sino de una esplendorosa y flagrante realidad, una actriz cuajada y madura que, habiéndose curtido con una carrera teatral intensa y brillante (le ha llegado a valer la concesión de un premio Max en el año 2000) en base a la cual ha adquirido unas tablas y una solidez técnica francamente envidiables, exhibe sus credenciales, desde hace ya varias temporadas, en esa serie de culto que es 7 vidas.
Esa Carlota Pérez a la que da vida en la serie, con frescura, carácter y naturalidad –las mismas que irradia Blanca personalmente-, la tiene felizmente "secuestrada", pero en modo alguno constituye una limitación o un empobrecimiento desde el punto de vista de su crecimiento como actriz: el personaje es lo suficientemente rico, y se mueve en un entorno (no en balde, estamos ante una de las mejores series cómicas televisivas que se hayan hecho nunca en nuestro país: un mágico compendio de guiones chispeantes e ingeniosos y castings ligados alquímicamente...), que lo convierten en un "caramelito" con el que, a buen seguro, soñarían un sinfín de intérpretes de estas y otras latitudes.
Ese "secuestro" tiene también su faceta negativa, que no es otra que la de privarnos de una presencia más asidua de Blanca Portillo en las pantallas cinematográficas; presencia que, por otro lado, nunca ha sido excesivamente pródiga: ni un solo protagónico entre sus escasos siete papeles interpretados en otros tantos films desde 1994 hasta la fecha, lo cual no le ha impedido brillar con luz propia; su peluquera separada y acelerada, cuyo hijo se le fuga a tierras norteñas, de El color de las nubes, de Mario Camus (1998) le valió una más que meritoria y merecidísima nominación al Goya como mejor actriz revelación, aunque el gato al agua terminara llevandóselo una no menos excelente Isabel Ordaz por su interpretación en Chevrolet.
En cualquier caso, la ausencia no tiene por qué resultarnos excesivamente preocupante: como toda obra humana –nada es eterno-, 7 vidas habrá de acabar algún día, mal que nos pese, y, llegado ese momento, Blanca Portillo tendrá muchas puertas abiertas, tanto en el cine como en el teatro, y sin descartar que pueda repetir en algún otro producto televisivo de calidad. Bien sea en la pantalla (grande o pequeña), o sobre el escenario, vamos a ser muchos los que estaremos encantados de disfrutar con su peculiar atractivo (Blanca no es guapa ni tiene un cuerpo espectacular, pero transmite un algo indefinible que engancha intensamente...) y, lo que es mucho más importante, con su tremendo talento: al menos, como cantara Machín, y ya que no podrá ser en siete, durante toda una vida...
Por Manuel Márquez.
Disfruta de la oportunidad de compartir opiniones sobre literatura en:
|
|
|
PARA PATROCINADORES |
|