MAGAZINE ANIKA CINE
 
Perfil de MICHAEL CAINE
por Ricardo A. Mariscal

MICHAEL CAINE, genialidad británica.

Cuando el año pasado Sir Michael Caine recibió el Premio Donostia por el conjunto de su carrera en el Festival de San Sebastián, se definió, con ironía, a sí mismo como “un superviviente”. Y una filmografía compuesta por más de cien películas da cumplida fe de ello. Sin embargo, el actor británico, que vive una “segunda juventud” profesional desde que recibió su segundo oscar por el papel del conmovedor médico abortista de “Las normas de la casa de la sidra” (1999, Lasse Hastrom), estuvo al borde del retiro para dedicarse en exclusiva a sus negocios de hostelería a finales de la pasada década.

Hubiera puesto punto final a una ejemplar trayectoria iniciada en los años sesenta, cuando un londinense de extracción humilde llamado Maurice Mickelwhite decidió probar suerte en el teatro tras regresar a su país después de servir como soldado en la guerra de Corea. Después de adoptar nombre artístico en homenaje a "El motín del Caine", le llegaría el primer reconocimiento internacional  con la ejemplar epopeya bélica "Zulú" (Cy Endfield), donde interpretó a un atildado oficial de orígen aristocrático.

Pero el estrellato lo alcanzaría de forma fulminante con la exitosa "Alfie" ( Lewis  Gilbert, 1966), en la que personificaba de forma magistral a un misógino casanova, cockney para más señas, en un efervescente Londres. Sus párpados caídos, mirada inquisitiva y rizada cabellera le convirtieron en un sex-symbol de la noche a la mañana.

No obstante, el talento de Caine encontraría el espaldarazo definitivo a su condición de nueva estrella con la trilogía de Harry Palmer, compuesta por "Ipcress" (Sidney J. Furie, 1966), "Funeral en Berlin" (Guy Hamilton, 1966) y "El cerebro del billón de dólares" (1967).  En esta serie de films el rubio actor interpretaba a un agente del servicio británico de escaso entusiasmo y enormes gafas de pasta, personaje nacido de la pluma del escritor Len Deighton como contrapunto al irrreal y popularísimo 007.

La década de los 70 ofrece algunos de los trabajos más memorables del británico, donde dejaría constancia de su versatilidad, fuerza y dominio de todos los recursos actorales.

Así, son memorables sus intervenciones en "La huella" (1972, Joseph Mankiewizc), con un formidable duelo interpretativo frente a Lawrence Olivier, y en "El hombre que pudo reinar" (1975), sin duda una de sus mejores películas, junto a Sean Connery, dirigidos por un John Huston en estado de gracia contando su historia favorita: la de dos perdedores en busca de un sueño imposible.

Pero hasta 1986 Caine no vería recompensado su talento con el más famoso galardón que concede la industria: las brillantes interpretaciones de "La trampa de la muerte" (Sidney Lumet, 1982), "Educando a Rita" (Lewis Gilbert, 1983) y "Mona Lisa" ( Neil Jordan,1986) serían el preludio del merecido Oscar al Mejor Actor Secundario por "Hannah y sus hermanas" (1986). En este film Woody Allen brinda al actor un papel de dulce, el del atribulado Elliott,  en apariencia felizmente casado con Hannah (Mia Farrow), pero repentina y locamente atraído por la hermana de su mujer, Lee (Barbara Hershey), con la que vivirá un apasionado y rejuvenecedor romance.

Desgraciadamente, tras la consecución de la popular estatuilla la carrera de Michael inició un peligroso declive artístico, en el que se combinarían interesantes películas de género, como "El cuarto protocolo" (John Mackenzie, 1987) o la mini serie Jack el Destripador (David Wickes, 1988) con productos alimenticios de dudosa calidad, tal que "Tiburón, el regreso" (Joseph Sargent, 1987) o "En tierra peligrosa" (Steven Seagal, 1994 ).

En 1985, Caine manifestaba a un periódico canadiense: "He interpretado a asesinos, travestis, borrachos... y me paro a pensar; puede ser el momento de tener una vida tranquila. A partir de ahora sólo trabajaré en comedias románticas, que son rodadas en lugares paradisiacos". Afortunadamente, faltó a su palabra. Y todos los aficionados del séptimo arte agradecemos que Sir Michael Caine siga en la brecha, arriesgando con nuevos retos artísticos y demostrando con cada trabajo que su genio está lejos de agotarse.

Por Ricardo A. Mariscal.
 


Disfruta de la oportunidad de compartir opiniones sobre literatura en:

Vota tus favoritos en el Ranking
ESPACIO RESERVADO
PARA PATROCINADORES
ESPACIO PARA INTERCAMBIO BOTONES
(C) Anika Cine. Todos los derechos reservados a Ciberanika.com 2001.
Si sólo ves un frame, pincha AQUI.