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Unos amables lectores argentinos de El Vinilazo se han dirigido a mí para recordarme una fecha que, para ellos, es muy importante: el nacimiento de Carlos Gardel, supuestamente, el día 11 de diciembre de 1890. Y digo supuestamente porque aunque parece que ya se ha descartado que naciera en Tolouse (Francia) y sí en Tuacarembó (Uruguay), lo de la fecha exacta tampoco está nada claro. Vamos a dar por bueno, al menos, el mes de diciembre.
Posiblemente, un poco “picados” por el artículo que le dedicamos al fado como inauguración de El Vinilazo, me animaron a contar algo sobre el tango y, acto seguido, me atiborraron de papeles. Así que por no desairarles, hablaremos de tangos, porque además el tema lo merece.
La verdad es que entre el fado y el tango hay algunas similitudes. Ambos proceden de fuera de los países en los que se hicieron populares y, así, mientras que el fado llegó posiblemente de África, con paso intermedio por Brasil, aunque en esto no se ponen de acuerdo los expertos, el tango tampoco nació en Argentina o, acaso, sea más correcto decir que no es un canto autóctono argentino. Surgió entre los emigrantes que pululaban por los muelles donde los “descargaban” los barcos que venían, sobre todo, de Europa. Por cierto que, según algunos estudiosos del asunto, el tango andaluz habría sido una de las influencias más notables, junto con la milonga y la habanera. Estamos hablando de 1880 aproximadamente.
Y otra similitud con el fado es que, en principio, es un canto arrabalero de prostitutas, chulos y delincuentes. Espero que nadie piense que tengo especial afición por ese tipo de vida. Sólo me limito a constar un hecho. Lo cierto es que los “bajos fondos” son el germen del tango, como lo fueron del fado.
También hay parecido en el protagonismo de un mito indiscutible en el tango: si decir fado es decir Amalia Rodrigues, decir tango es decir Carlos Gardel.
En mi modesta opinión, que he contrastado con algunos argentinos, el tango está ahora poco a poco, saliendo de un periodo de crisis iniciada en 1980. Crisis provocada por la ausencia de buenos cantores, por el olvido por parte de la juventud etc., que le llevó a casi la marginalidad. Afortunadamente creo que esto está cambiando.
Como he escrito al inicio, nació el tango como canto marginal, pero muy pronto, aproximadamente en los años primeros años del siglo pasado, es decir hacia 1910/11, pasa su Rubicón y empieza a ser conocido entre otras clases sociales más elevadas.
Según la documentación que he podido recopilar, fueron músicos ambulantes los que, por las calles de los barrios más céntricos de Buenos Aires, dan a conocer ese canto y logran atraer la atención del público. Una de las consecuencias de este salto social es que las letras se pulen, se hacen más poéticas, abandonan el lunfardismo (leguaje de los barrios bajos) y adoptan otros esquemas más acordes con la estética pequeño burguesa de los salones. Y así vino su época dorada de los años treinta y cuarenta, cuando traspasó las fronteras argentinas y llegó a París, donde se escucha y también se baila, a diferencia del fado, que a menos que yo esté equivocado, no se baila.
Los años siguientes son como los dientes de una sierra, crisis, resurgimientos, nuevas caídas y súper crisis en la década de los años ’80, tal y como apunté al empezar este comentario.
Hay algo que no querría
pasar por alto y que me ha llamado poderosamente la atención. Así
como sobre el fado dije que me parece que es un tipo de composición
sensual que debe ser cantada especialmente por mujeres, en el tango prima
lo viril, el erotismo un poco machista y, creo, que debe ser cantado por
hombres. No hay duda de que hay grandes féminas interpretes de tangos,
y últimamente más, pero creo que es un canto esencialmente
masculino.
EL LENGUAJE
Uno de los aspectos más llamativos de los primeros tangos es el tipo de lenguaje que usan: el lunfardo: esta jerga proviene de las capas sociales más bajas de Buenos Aires y la verdad es que constituye todo un modo de hablar, hasta el extremo de que existe un diccionario de términos lunfardos. Para el que no esté habituado con él (que somos la mayoría), algunas palabras resultan totalmente incomprensibles algo que también –parece- tiene su explicación. Se trata del léxico de un grupo y por lo tanto quiere que su lenguaje no se conozca fuera del círculo arrabalero. Esto ocurre también ahora. Se llama, por ejemplo, “peluco” al reloj, grilo al bolsillo o lumis a las prostitutas y muchos más términos, con los que no todo el mundo está familiarizado. En lunfardo “bobo”, por ejemplo, es reloj. Parece ser por la facilidad con la que lo pueden robar. Además, en muchas ocasiones, el tango contenía frases o letras obscenas y en otras ocasiones era deliberadamente complicado. Y como un ejemplo vale más mil palabras aquí queda esto:
Despistá, no seas
chítrula,
que te esta enfocando el
cana.
No vengas buscando lana
Con la raca que tenés.
Se te manya el expediente
Hasta el modo en que patinas.
Es verdaderamente incomprensible para alguien que no conozca el lunfardo.
Hay algo en lo que todos estamos de acuerdo: naciera donde naciera, Carlos Gardel es el gran cantor argentino de tangos sin discusión. En Argentina empezó a ser alguien y ese país le dio la fama. Es el mito total.
Gardel es posiblemente quien más contribuyó a que a partir de los años ’20 la clase media de Argentina y de fuera de ese país conociera el tango. El tango deja de ser definitivamente un canto arrabalero y rompe moldes. Empieza un nuevo camino, que es considerado por algunos como la expresión de una filosofía vital.
Las nuevas letras se ocupan de las vicisitudes la vida, de las cuestiones que más afectan a los ciudadanos hombres, casi siempre protagonistas de infortunios en el amor, en el trabajo o en el juego, cuando no todo al mismo tiempo. Historias de traiciones amorosas, de peleas, de desgracias físicas y morales etc. Hay toda una abundante galería de tangos para comprobar esto. El pesimismo y el llanto son los reyes.
Gardel, con su aspecto, con su peculiar voz, irrumpe en el mundo del tango con una firmeza incuestionable, no tiene discusión, es la referencia y todo gira en torno a su figura. Todavía hoy lo es. Desgraciadamente murió muy joven, en una accidente de aviación en Colombia, cuando estaba todavía en plena cresta de la ola.
En 1930 se produce en Argentina la gran depresión económica, iniciada en 1929 en Estados Unidos. Sin embargo, y a pesar de las dificultades, surge el que para mí es uno de los mejores letristas de tangos Santos Discépolo. Sus composiciones interpretadas por Carlos Gardel alcanzan una notoriedad impresionante. Además el tango llega al cine y a la radio, con lo cual su internacionalización es aún mayor. Son, a pesar de todos los problemas, años de gloria.
Es a partir de la década iniciada en 1950, cuando se entra de lleno en un periodo de oscuridad. Si en 1940 y en los años siguientes surgieron una serie de grandes poetas, generalmente urbanos, que se basan en otros como Pablo Neruda y Federico García Lorca, la década siguiente conoce una caída de entusiasmo popular. La irrupción de nuevos bailes procedentes del exterior, arrastra al tango casi al olvido, con lo que tiene que luchar en muy malas condiciones por su supervivencia y da resultado a lo que se ha llamado la generación del nuevo tango, en el que destaca por méritos propios Astor Piazzolla, compositor muy controvertido por la forma tan peculiar de entender el tango. Pero esto escapa ya lo que aquí quería tratar, que no es otra cosa que un esbozo breve sobre el tango.
Por Capolar
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