Vinilo Entrevista
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Mafalda Arnauth
Una de las nuevas y grandes voces portuguesas por Capolar
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Mafalda Arnauth, una de las nuevas y grandes voces portuguesas, estuvo en España para presentar su último disco titulado “Diario”. Una obra que ella misma califica de renovadora pero fiel a sí misma. Un disco coherente con su forma de vivir: la luminosidad.Una mujer inteligente y muy atractiva que sabe ganarse muy rápido la confianza de sus interlocutores y que tuvo la amabilidad de conversar para Vinilo sobre el fado, su disco y algunas cosas más a pesar del poco tiempo del que disponía.
Mafalda, parece que en los últimos años se ha producido una especie de fiebre de fado, de resurgimiento, con la aparición de grandes interpretes como tú misma, Cristina Branco, Dulce Pontes, Ana Moura y varias más ¿Qué está pasando en Portugal?
Creo que está relacionado, aunque pueda parecer extraño, con la muerte de Amalia (Rodrigues). El país se dio cuenta de que había perdido algo, de que le faltaba una especie de garantía de referencias y de valores.
También ha podido tener alguna influencia el hecho de que con los homenajes a Amalia, hayan salido muevas voces que no pretenden sustituir a nadie, pero que sí están marcando su lugar, con su propia personalidad.
Entonces se puede decir
que hay un antes y un después de Amalia y que las nuevas
generaciones tienen una deuda con ella, aunque sea a través de su
muerte...
Sí y, precisamente,
intenté pagarla un poco con este disco que ahora presento en España.
Es por eso por lo que grabé uno de los temas más importantes
de su repertorio.
Foi Deus
Sí, Foi Deus. Es una especie de homenaje incluído en un disco que es distinto a los anteriores y, por eso, creo que tiene más importancia. He hablado de deuda, posiblemente impagable, y también habría que hablar de una herencia; una herencia que hay que saber asumir.
Hubo una Amalia, situada
en su tiempo, que es evidente que no va a volver, y hay nuevas voces.
Me pregunto si, a la larga, las nuevas intérpretes de fado os habléis conseguido liberar de la herencia de Amalia. Es decir ¿se puede hablar de un nuevo fado o no?
Yo sólo puedo hablar por mí, no puedo representar a nadie más. Entonces, por lo que se refiere a mi repertorio, he procurado siempre seguir mi propio camino, al margen de Amalia, aunque reconozco que muchas veces esto no es una tarea fácil porque hay permanentes referencias que son difíciles de superar.
Para mí lo más
importante es que la gente me va conociendo por lo que yo canto, por mis
raíces portuguesas, por mi propuesta cultural que no empezó
precisamente en el mundo del fado.
Pero tú eres lisboeta y, por lo tanto, eres casi un fado.
Pues no, en mi caso no es
así, no tengo antecedentes fadistas; en mi familia nadie cantaba
fados, ni siquiera se escuchaban. Ha sido una llegada (al fado) después
de varios años.
Hay una opinión bastante generalizada en España sobre el fado. Parece un canto triste, con una cierta dosis de pesimismo del tipo del que atribuyen a Pessoa ¿Qué piensas sobre esto?
Pues creo que la tristeza ha sido elegida como la forma de cantar del alma portuguesa. Un poco con ese estilo al que hacía referencia Fernando Pessoa. Pero, en todo caso, te diré que aunque soy portuguesa no quiero ser triste y por ello es la mezcla de temas la que predomina en mi nuevo disco.
Creo que me ha salido un disco equilibrado, que en realidad responde bastante a la forma en que veo la vida; es mi forma de entender la vida la que se refleja en el disco. En definitiva quiero que sea un trabajo luminoso.
Cuando se habla de fado y
se cultiva la tristeza, no me siento del todo a gusto porque no quiero
cultivarla; quiero superarla, traspasarla, que no todo se convierta en
una tragedia.
Huir de esa especie de fatalismo sebastianista...
Eso es. Yo creo que la misma
Amalia, y supongo que tendría momentos de felicidad, era una mujer
intrínsecamente triste.
¿Tendría algo que ver en esto la utilización que hizo del fado el régimen de Oliveira Salazar?
Pues creo que Amalia nunca se dejó utilizar por la dictadura. Yo no conocí personalmente esa época, pero por lo que me han contado, puedo decir que nunca usó el fado para la promoción del régimen. Estoy segura de que cantaba para la gente y para todo tipo de gente. Ella era una persona del pueblo.Claro, lo cierto es que alcanzó una gran popularidad en todo el mundo y, en cierta medida, era una imagen de Portugal y eso sí pudo ser explotado por la dictadura.
Verás, después de la revolución se produjo un corte. Hubo años en los que se silenció tanto el nombre de Amalia, como el propio fado. Esto fue consecuencia de que se quería cortar con todo ese pasado y en general con todo lo que transmitiera tristeza.
Todo el pasado era llanto, era tristeza y hubo una generación entera que quiso desterrar todo eso. Yo recuerdo que cuando empecé a escuchar fados para aprenderlos, no eran ni siquiera una referencia, ¡es que no los conocía!
Sí, sinceramente creo
que hubo una auténtica necesidad de cortar con el drama y ahora
se vuelve al fado puro de sentimiento, por lo que no hay que tener miedo,
porque es un fado de todos.
Por cierto ¿cuántos tipos de fados existen?
¡Puf!, pues muchos.
Bueno, por simplificar... pues hay los tradicionales y los que yo llamo
clásicos, que eran canciones que inicialmente no lo eran y que luego
pasaron a ser fado. Hay también lo que he bautizado como fado frontera.
Fado frontera ¿o sea, gallego?
Ja ja. No, o por lo menos,
no del todo. Es un fado que yo escribo cuando he sido influída por
varios sonidos de otras procedencias, incluso de otros países, resultado
de mis viajes.
O sea, lo que podemos escuchar en tu nuevo disco...
Exacto. Pero hay un factor
importante. Realmente he dicho fronteras y tendría que haber
dicho mejor horizontes porque las fronteras dan imagen de cierre
y los horizontes están abiertos. No sé dónde empieza
la tradición y donde acaba la mezcla, o al revés, dónde
empieza la mezcla y se acaba la tradición.
Una especie del mestizaje cultural de Senghor...
Sí, así es.
Estuve, por ejemplo, en un festival en Auxerre (Francia) y allí
me di cuenta de ello. Reconozco que soy portuguesa para lo bueno y para
la malo, pero a la hora de cantar, incluído el fado, lo tengo que
hacer también con otras sonoridades. Por supuesto esto no excluye
que cante al fado clásico, pero me enriquece el uso de otros sonidos.
No sé que pensarás, pero yo creo que el fado está hecho para cantar por mujeres...
No, yo no lo creo así. Lo que pasa es que el fado para o por hombres es un canto diferente, es de otra forma. Es cierto que las mujeres son más populares, pero eso puede ser consecuencia de que Portugal es un país muy machista pero al mismo tiempo matriarcal. Las mujeres nos hacen llorar con el fado quizá con más facilidad pero, a pesar de esto, conozco muchos fadistas que me impresionan.
Tu nuevo disco supone
un cierto cambio...
Sí, es un cambio, pero dentro de una línea de fidelidad a mi forma de cantar. De alguna forma quiero que se sepa cómo llegué a ser la fadista que hoy soy; las influencias que tuve, como por ejemplo el caso de la "boheme", que puede ser muy fuerte para una adolescente. Eso explica que muchas de las canciones que yo convierto en fado están influídas por esas otras músicas.
También intento demostrar cómo soy yo. Mucha gente me dice que no canto el fado tradicional y en este disco está, o al menos está el intento de explicación de mi personalidad y de por qué canto como lo hago.
Como ya te he comentado hay
un fado tradicional que es Foi Deus, que más fado
no puede ser, y hay una versión de la “boheme” que yo creo que traducido
al portugués puede convertirse en un fado. Esto es lo que quería
decir antes cuando hablé del fado frontera.
Lo de la “boheme” me da pie a preguntarte si has pensado pasarte a la ópera.
No, no le he pensado.
Y creo que no sería demasiado difícil cantar ópera
porque creo que tengo una voz suficiente. Es más, incluso me da
la impresión de que sería más sencillo cantar un tema
de ópera, por supuesto si lo estudiara. Es una cuestión de
garganta.
¿Qué esperas de tu gira por España?
Pues espero poder entregarme,
especialmente en Madrid, ciudad de la que tengo recuerdos muy fuertes.
Pero sobre todo no me gustaría que el canto fuera estéril,
que no fuera para mí nada más. O sea que no todo sean aplausos,
sino que a quien escucha los temas, le lleguen, que le trascienda, como
me pasa a mí.
¿Te imaginas el fado como algo argentino o español por ejemplo?
Creo que el fado es primordialmente
portugués. Sin embargo es posible que las sonoridades tengan otra
procedencia. Lo que sí me parece esencial es la palabra y, en ese
sentido, creo que sólo es posible cantar un fado en portugués,
ni siquiera es posible en brasileño. Así que creo que no
es posible cantar un fado en inglés, por ejemplo. Esto no quiere
decir que el español se deba limitar al flamenco, un portugués
al fado o un argentino al tango. Pero es cierto que la lengua tiene cierta
importancia.
¿Quizá una influencia mediterránea?
Pues puede ser. Hace unos
días escuché a Laura Pausini en inglés y no la reconocí.
Creo que el sentimiento de la lengua se expresa de forma más intensa
cuando es la propia, es una especie de magia que, desde luego, afecta mucho
al fado portugués.
¿El fado es lamento, poesía, un poco de todo...?
Para mí es la vida,
la vida cotidiana, que cuenta historias, que a veces se lamenta, la cotidianeidad
de personajes que tienen su propia vida.
¿Hay alguna posibilidad de ver algún día cantar juntas a Dulce, Cristina y Mafalda?
Pues no va a ser sencillo,
porque estamos viviendo un momento tan intenso, tan fuerte, que hace que
cuando una está en Portugal, las otras están fuera. Además,
ahora no hay ese sentimiento de unión tan fuerte como había
en el pasado cuando existían las casas de fados donde la gente se
encontraba. La vida ahora va demasiado rápida y la verdad es que
nos cruzamos muy poco. Sin embargo tengo ese sueño de cantar juntas,
quizás con un poco más de madurez.
Mafalda, intelectual, filósofa, poeta...
No, nada de eso, sencillamente
canto a la vida de una forma intensa. Tampoco creo que las palabras sean
especialmente poéticas, más bien considero que son profundas
pero, al final son normales.
¿Qué es para ti Portugal?
Portugal es un país
lleno de capacidades, que atraviesa un momento de negatividad. Se ha visto
ahora con el campeonato mundial de fútbol donde la gente ha llegado
a un poco de locura porque necesitan referencias, una especie de héroes,
de forma que se han distraído un poco de su desilusión por
el país. La gente está siempre pendiente del gobierno, de
la política...
Bueno, algo de eso pasa también en España...
Probablemente, pero creo
que en España hay más diversidad.
¿Y cuando cantas fuera de Portugal te sientes como una embajadora de tu país?
Sí, pero de una forma
extrañamente universal, porque en realidad es muy agradable estar
en un país con nueva gente, probar la comida, conocer las personas.
No soy del tipo que va sólo del hotel al teatro, porque me encanta
compartir. Justo en ese momento es cuando me siento más portuguesa
pero de una forma abierta.
Si tuvieras que hacer una definición de tu último disco, ¿cuál sería esa definición?
Realidad, sobre todo realidad.
El primer trabajo fue espontáneo, el segundo es profundo y denso...
en fin, este es realidad.
He leído que este es tu disco más maduro...
Sí, estoy de acuerdo
porque cuando vamos a la realidad, hay que hacer un poco de terapia, para
que al final el resultado sea maduro.
¿Y ahora qué estás preparando?
Pues quiero que sea ante
todo algo original, pero no sé todavía lo que va a ser exactamente.
Podrá ser algo más alejado del fado, que podría ser
puramente tradicional.
¿La música te ha hecho rica?
No. En realidad si canto
no es por dinero: creo que hay gente que necesita escucharme y esto es
para mí un gran placer. Yo adoraba cantar sola y me pasaba horas
y horas en mi casa cantando sola. Siempre tuve miedo de hacer de esto una
profesión, porque soy una gran introvertida.
Bien Mafalda, pues te deseo en nombre de Vinilo que tengas un gran éxito en la presentación de tu disco en España y que nos visites pronto de nuevo.
Muchas gracias a vosotros.
Por Capolar
Fotografías: Pedro
Claudio
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