ARTICULOS de ANIKA CINE.
LA HABITACION DE FERMAT
Manel Haro / Carola Pérez-BaduaCRITICA - ENTREVISTA a Luis PIEDRAHITA y Rodrigo SOPEÑA
Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña se estrenan con La habitación de Fermat
Hace apenas unos días se ha estrenado la obra prima de Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña: La habitación de Fermat. La película relata una retorcida historia en la que una serie de matemáticos reciben un extraño acertijo de una persona anónima, de la que
solamente saben el pseudónimo: Fermat (Federico Luppi). Si lo resuelven, serán invitados a una casa durante un fin de semana para desvelar un misterioso y prometedor enigma matemático. Solamente cuatro personas logran superar esa prueba inicial y son los invitados a la casa: Alejo Sauras (Bienvenido a casa), Lluis Homar (La mala educación, Los Borgia, Caótica Ana), Elena Ballesteros (El Ciclo Dreyer) y Santi Millán (Amor idiota, Va a ser que nadie es perfecto).
“Galois” (Alejo Sauras) es una joven promesa de las matemáticas que a sus 22 años presume de haber resuelto la conjetura de Goldbach, un problema planteado siglos atrás y que ha supuesto la perdición para decenas de grandes matemáticos, que han acabado volviéndose locos ante la imposibilidad de demostrar la conjetura. Pero cuando debe mostrar al mundo sus resultados, descubre que alguien le ha robado el trabajo.
“Oliva” (Elena Ballesteros) es una joven que se mantiene distante en todo momento con los demás miembros del grupo. Su único interés es atender a los enigmas que van surgiendo en la casa. Se empeña en mantener oculto un episodio de su pasado, pero empieza a sospechar que quizá acabará sacándolo a la luz tarde o temprano.
“Pascal” (Santi Millán) es un inventor frustrado que ve en esta prueba la oportunidad de resarcirse de sus fracasos. Pero cuando entra en la casa, es el primero en sospechar que quizá están ante una trampa mortal. Un accidente que ocurrió en su pasado puede ser el
motivo por el que ha sido seleccionado para acudir a esa macabra prueba. ¿Qué pensará el resto del grupo cuando les cuente lo que ocurrió hace años?
“Hilbert” (Lluis Homar) es un hombre solitario que ha dedicado toda su vida a las matemáticas. Presume de conocer ese tipo de ambientes y es el que más entusiasmo muestra en acudir a esa extraña cita.
“Fermat” (Federico Luppi) es el hombre al que los cuatro aspirantes a resolver el enigma esperan encontrar en la casa. Pero una llamada recién acabada la cena, le hace marcharse a toda prisa sin dar demasiadas explicaciones. En ese momento empieza el juego.
La habitación en la que se encuentran empieza a menguar y los cuatro matemáticos se dan cuenta de que corren serio peligro. Solamente con la ayuda de sus cuatro prodigiosas mentes podrán encontrar una solución al verdadero enigma: salvar sus vidas. ¿Pero lo conseguirán?
A Luis Piedrahita y a Rodrigo Sopeña se les conoce por haber colaborado escribiendo para Cruz y Raya, El Hormiguero y El Club de la Comedia. Son, además, directores del programa Nada x aquí, que emite Cuatro. Debutan en el cine con La habitación de Fermat, película que han escrito y dirigido.
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Si una cosa parece estar clara en el cine español, es que los directores noveles que debutan cada año hacen películas para quitarse el sombrero. Si pensamos, por ejemplo, en los últimos premios Goya, en la última edición estuvieron nominadas películas como Un franco, 14 pesetas, de Carlos Iglesias o Azul oscuro casi negro, de Daniel Sánchez Arévalo (el Goya a la mejor Dirección Novel se lo debió llevar Carlos Iglesias, pero lo ganó Sánchez Arévalo); ambas películas son un ejemplo de buen cine. En los próximos premios Goya seguro que andarán en las nominaciones de Dirección Novel Bayona (El orfanato) y Piedrahita/Sopeña (La habitación de Fermat).La película es, sobre todo, guión. Relata una historia de enigmas y juegos de lógica donde los personajes anhelan, de alguna manera, el reconocimiento de los demás o, en cierto modo, escapar de una realidad agobiante –casi nihilista-. El espacio de rodaje es, en casi toda la película, la habitación menguante (en contadas ocasiones hay planos exteriores). Resulta que la habitación menguaba de verdad, por lo que el espacio era claustrofóbico para los actores, que debían actuar en dimensiones reducidas con focos, cámaras, el equipo
técnico dentro…
Algunos apuntan que La habitación de Fermat es un calco de Cube, pero cualquiera que la vea, se dará cuenta de que es una simpleza hacer esta comparación, porque exceptuando alguna escena concreta, ambas películas no se parecen en nada. Sí tiene mucho de los relatos de Agatha Christie o de las películas de Hitchcock, pero como pura asimilación del background de dos apasionados del buen cine. Ya se sabe, uno es todo lo que lee y todo lo que ve. En cuanto a las novelas de Agatha Christie, sí hay una similitud específica: los directores, en todo momento, han puesto las cartas sobre la mesa. Si el espectador es hábil, puede desvelar el final a medida que va viendo la película. El film está plagado de pistas y se trata de que el espectador se entretenga reconstruyendo la historia para adelantarse al final. Pero la verdad es que, aunque uno descubre algunas de esas pistas, no acabamos atando cabos hasta el final, porque el ritmo es bastante ágil.
La interpretación es irregular, eso sí. Lluis Homar y Federico Luppi son un seguro de vida. Película donde salgan ellos, difícilmente
puede salir mal. Sus actuaciones son, siempre, impagables. En cuanto a Elena Ballesteros, la verdad es que su papel apenas le da demasiadas oportunidades de lucimiento, representa una joven bastante seria y distante. Alejo Sauras se mantiene en su línea, un actor entregado a su papel, pero que todavía tiene encima la lacra de haber aparecido durante demasiado tiempo en Los Serrano. Con el tiempo, sus actuaciones mejorarán. Y en cuanto a Santi Millán, la verdad es que uno no acaba de entender qué ven en este buen hombre para que aparezca en según qué películas. ¿Se han dado cuenta de lo mal que finge las risas en el cine? No hay quien se las crea. ¡Que alguien le enseñe a reír de una forma que no sea tan ridícula! Santi Millán es, básicamente, un actor de comedia que no sabe reír (debería hacer como Buster Keaton, que nunca reía, pero siempre hacía gracia) y esta película no es de humor –aunque tenga chispazos ingeniosos que se agradecen-, así que el papel le viene demasiado holgado.
La habitación de Fermat es una buena película, que demuestra el gran inicio en el mundo del cine que han hecho estos dos noveles: Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña.
Podéis visitar la web oficial de la película: www.lahabitaciondefermat.com (al tanto con la web, que también encoge).
Manel Haro / Carola Pérez-Badua
Dirección y guión: Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña.
País: España.
Año: 2007.
Duración: 90 min.
Género: Thriller.
Reparto: Federico Luppi (Fermat), Lluís Homar (Hilbert), Alejo Sauras (Galois), Elena Ballesteros (Oliva), Santi Millán (Pascal).
Producción ejecutiva: José María Irisarri y Manuel Monzón.
Música: Federico Jusid y Ale Martí.
Fotografía: Migue Amoedo.
Montaje: Jorge Macaya.
Dirección artística: Néstor Medeira.
Vestuario: Santos Sánchez.
ENTREVISTA a LUIS PIEDRAHITA y RODRIGO SOPEÑA
Hace un par de semanas se estrenó con bastante buena acogida La habitación de Fermat, dirigida por Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña.
Es el primer guión que escriben y la primera película que dirigen, pero ambos se conocen desde hace muchos años. Estudiaron juntos Comunicación Audiovisual en la misma facultad y han trabajado en El club de la comedia, Cruz y Raya, entre otros programas. Actualmente dirigen el programa Nada x aquí, en Cuatro.
Pero lo que nos ocupa en esta entrevista es hablar con ellos sobre el rodaje de su primera película: La habitación de Fermat. Carola Pérez-Badua y yo, Manel Haro, charlamos con Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña días antes del estreno.
Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña
Al ver la película, hemos recordado un libro: "El tío Petros y la conjetura de Goldbach". ¿Lo leísteis antes de escribir el guión de la película?
Luis Piedrahita:
Sí, por supuesto.![]()
Rodrigo Sopeña:
Sí, pero no ha sido tanto una influencia. A nosotros nos han influido más los libros de divulgación científica, autores como Martin Gardner, Ivars Peterson… Tienen libros de divulgación donde hablan de la personalidad del matemático, la búsqueda de un enigma y todo eso. Los tres enigmas matemáticos más míticos que hay son la conjetura de Goldbach, el enigma de Fermat, que ya está resuelto, y la hipótesis de Riemann. La conjetura de Goldbach se entiende muy fácil, hasta un niño lo entendería, y por esa razón está utilizado en esa novela que mencionas. El libro no tiene nada que ver con nuestra película, solamente que ambas parten del mismo hecho científico.Luis Piedrahita:
Claro, luego las matemáticas como excusa para contar una historia entretenida, pero que no es necesario ser matemático para entenderla.Otro tema curioso de la historia de los matemáticos es el gran índice de suicidios.
Luis Piedrahita:
Sí, hay casos apasionantes. Por ejemplo el de Tuning, que se suicidó comiéndose una manzana envenenada. El caso de Kurt Gödel es curioso, murió porque decidió dejar de comer. Hay casos insólitos, como el de un alemán que decidió suicidarse al amanecer pero por la noche descubrió el enigma de Fermat, entonces cambió de idea y dedicó su vida a resolverlo, incluso primó con un millón de coronas a quien lo resolviera, porque ese enigma había salvado su vida. Los suicidios y las matemáticas han estado siempre unidos.Una de los detalles de la película que habéis comentado en varias ocasiones es que todas las cartas están sobre la mesa, como las novelas de Agatha Christie. Hay muchas pistas que te llevan al desenlace.
Rodrigo Sopeña:
Sí, están todas las piezas visibles para que el espectador pueda resolver el final. Pero también hay muchas cosas engañosas para que haya despiste, claro.Hay momentos en la película de contraposiciones, supongo que es para simbolizar el mundo de los matemáticos.
Sí, los matemáticos combinan una gran frialdad y lógica con una enorme pasión, necesitan pasar a la historia antes de una cierta edad. Los matemáticos hacen los grandes descubrimientos antes de los treinta años, más tarde ya no tienen la mente para descubrir ciertas cosas. Muchos matemáticos, por lo tanto, viven en ese mundo de pasión y a la vez frialdad.
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De hecho, la película está llena de simbolismo.Luis Piedrahita:
Sí, por eso en los pases de prensa la gente pide segundos visionados, para no perderse ciertos detalles. No podemos detallarlos, porque el público tiene que descubrirlos (risas).Se ha comparado vuestra película con Cube.
Luis Piedrahita:
La gente compara ambas películas antes de verla, luego cuando ve La habitación de Fermat descubre que no se parecen. Lo que tienen de semejante es el planteamiento de enigma y arquitectura trampa. Cube es ciencia ficción, por lo que puede permitirse un final abierto y sugerente, pero nuestra película no es de ciencia ficción, es más como las novelas de Agatha Christie, por lo que no podíamos permitirnos ese tipo de final. La habitación de Fermat es de género suspense, que es diferente a la ciencia ficción.Sí hay semejanzas con el cine de Hitchcock.
Rodrigo Sopeña:
Sí, tiene algo de La soga y Crimen perfecto, también de La huella de Mankievich.Luis Piedrahita:
Claro, antes de hacer una película que transcurre en una habitación, tienes que ver todas las películas que puedan ser parecidas. Incluso podríamos mencionar Última llamada, que transcurre en una cabina.Además, el hecho del duelo es importante. Hay duelo en La soga y en La habitación de Fermat.
Luis Piedrahita:
Sí, efectivamente.Rodrigo Sopeña:
En muchas de las películas clásicas, la puesta en escena es muy teatral. Nosotros queríamos que la habitación fuera un personaje más. Evoluciona la realización de más elegante a más bestia, al final la realización parece la serie 24. De hecho, a los cámaras les pusimos la serie 24 para que vieran un ejemplo de realización cruzada con dos cámaras sin que pareciera mareante.¿Fue difícil rodar en un espacio tan pequeño?
Luis Piedrahita:
Horrible. Al principio se rodaba bien cuando la habitación tenía 50 metros cuadrados, pero cuando se reduce a cuatro metros cuadrados fue difícil, porque además de los actores, había 16 personas de equipo técnico, con dos cámaras cruzadas, con sus pertiguistas, sus palos, sus aparatos de iluminación… Hubo desmayos, ataques de nervios, accidentes…Rodrigo Sopeña:
Sí, la caída de Elena Ballesteros en la película es real, cayó y se hizo daño de verdad. Tuvimos la buena suerte de que estaba en plano, le pedimos permiso para montarlo y está en la película (risas). Lo mismo ocurre cuando cae Alejo Sauras, que es una caída real.Vaya, ya decíamos nosotros que la caída de Alejo Sauras parecía muy real.
Rodrigo Sopeña:
Sí, pero es que Alejo se pone en una situación límite en la que él puede sufrir un accidente y como actor le da igual. Él decide hacerlo a lo bestia, como debe hacerlo el personaje, y si se cae, se cae. Si en España se hicieran películas de acción, Alejo sería un actor ideal, nosotros lo llamamos la ardilla Alejo (risas).¿Tuvisteis presión en el rodaje?
Luis Piedrahita:
Claro, porque en aquel plató entraba otra producción a rodar. Veíamos el plan de rodaje y las fechas que teníamos y nos dimos cuenta que no daba tiempo. Pensamos en parar la película, pero al final el ánimo y el apoyo de los actores y demás fueron fundamentales. Aquella película había que acabarla y se acabó.Antes hablábamos de Hitchcock. Precisamente este director tenía tendencia a aparecer en sus películas. Tu imagen, Luis, aparece en La habitación de Fermat, mejor dicho, tus libros.
Rodrigo Sopeña:
Sí, es una broma que hizo el cámara, que vino con un libro de Luis y lo puso en el atrezzo. Luego nosotros seguimos la broma y metimos el otro libro de Luis y el de Pablo Motos (risas)...Luis Piedrahita:
Y la mano que aparece al principio con el guante es la de Rodrigo, o sea que él también aparece.![]()
¿Habéis contado con mucho presupuesto para le película?Luis Piedrahita:
No lo sabemos, la verdad, solamente sabemos que cuando pedíamos más, nos decían que no había (risas). Eso sí, la productora nos dio todo lo que pudo y sobre todo libertad creativa absoluta.Rodrigo Sopeña:
De todos modos, siempre pensábamos que se podía mejorar, pero teníamos problemas de tiempo. Incluso tuvimos que abrir la sala un domingo porque teníamos que llegar al Festival de Sitges, que llegó a las dos de la mañana del día que se proyectó. Nosotros la vimos ensamblada por primera vez ante 1.500 personas, antes no la habíamos visto entera.¿Algún próximo proyecto?
Luis Piedrahita:
Sí, no tenemos nada todavía, pero hay un concepto entre manos, que es un robo a un banco multimillonario en el que no se pega ni un solo tiro.
Texto: Manel Haro / Carola Pérez-Badua
Fotos: Manel Haro
Para Anika Cine Magazine
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