MAGAZINE ANIKA CINE
 
ENTREVISTA para ANIKA CINE

El director de "Detrás del Sol" asegura que la reacción del público ante el film fue muy cálida y emotiva. "Es otro momento lindo, perturbador".
Gustavo Fontán nació en Banfield, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 24 de diciembre de 1960. 

Es licenciado en Filosofía y Letras, egresado de la Universidad de Buenos Aires y estudió Realización Cinematográfica en el Centro de Experimentación y Realización Cinematográfica.

En su filmografía figuran cuatro cortos: “Marechal o la batalla de los ángeles” (documental en torno al escritor argentino Leopoldo Marechal); “Ritos de paso” (trabajo experimental vinculado a la figura de Macedonio Fernández); “El canto del cisne” (relato lírico sobre el poeta Jacobo Fijman) y “Luz de otoño”, de ficción. 

Éste, “Dónde cae el sol” es su primer largometraje y promete no ser el último. 

Milagros Barberis

Testigo de una historia de amor desesperada

Con “Donde cae el sol” el director argentino cosechó aplausos en los festivales de Lérida y Toulouse. Hoy, a pocos días de desembarcar con el film en su tierra, Fontán repasa momentos, anécdotas y sensaciones dejadas por una historia tan valiosa como simple.

El 19 de junio fue una fecha esperada por Gustavo Fontán. Ese día su primer largometraje “Donde cae el sol”, recaló en las salas argentinas para contar una historia tan simple, tan cercana y tan palpable que, por momentos, resulta difícil distinguirla de la realidad.

Se trata de la pequeña historia de amor entre Enrique, un hombre de 65 años, y Clara, una mujer treinta años menor. A partir de ese vínculo, que nace con una clara naturalidad, se desencadena el conflicto con el contexto: familiares, amigos y allegados a la pareja que, perjuicios mediante, condenan el surgimiento del amor.

La película - rodada entre 1999 y 2002- tiene como telón de fondo la localidad de Banfield, en el conurbano bonaerense, lugar donde Gustavo Fontán vive desde su nacimiento. Por este motivo el director no puede discernir en qué momento de su vida la realidad se convirtió en relato.

La historia me acompaña desde siempre, lentamente se fue estructurando a sí misma, como una mirada sobre las cosas que me rodean: ámbitos, personajes, formas de relacionarse, los triunfos y las derrotas, afirmó Fontán.

Con una convicción muy similar a la que utilizaba Ernest Hemingway a la hora de escribir, el director aseguró que “siempre creí que uno sólo puede hablar en profundidad de lo que conoce y que el conocimiento no es sólo intelectual, sino también emocional y sensitivo”.

“Donde cae el sol” tiene un valor agregado: se trata de la última película protagonizada por el desaparecido Alfonso De Grazia. El actor, que falleció sin ver el filme terminado, dejó como legado una interpretación inolvidable en la piel de Enrique.

Fontán recuerda que no resultó una tarea fácil encontrar a quien pudiera encarnar a “alguien capaz de enamorar a una mujer treinta años menor con armas ‘legitimas’”. De Grazia apareció casi como una revelación: “nos sentamos, conversamos unos instantes y ni él ni yo tuvimos dudas. Alfonso se entregó al proyecto con una convicción tal, con una sensibilidad tan fina, que dio como resultado una actuación inmensa”.

La llegada del filme a las salas argentinas fue acompañada por un testeo anterior, el paso que “Donde cae el sol” hizo por el Festival de Lérida (donde se llevó el Premio del Público) y por el festival de Toulouse. Estas presentaciones dejaron en claro que la pequeña historia, contada en un típico barrio argentino, pudo ser claramente captada por las miradas europeas.

“A mí me parece que en la identidad está la única posibilidad de universalidad” afirmó el director, al tiempo que agregó: “me acuerdo que después de una de las proyecciones en Francia, en el debate, una mujer me dijo que era la película más política que había visto hasta ese momento en el festival, porque era una excelente metáfora de cómo una sociedad actúa con el diferente. Y me pareció interesante su lectura”.

Esta historia promete dejar huellas en la carrera de Fontán. No sólo por ser su primer largometraje o por tener a su hijo Federico en un papel decisivo y protagónico, sino por haber dado lugar a una película que, como toda propuesta independiente, la peleó desde abajo.

Entre los momentos que el director se guardará para siempre rescató la figura de Alfonso De Grazia, cuando, después de una jornada de rodaje, invitó a todos los técnicos y actores a comer un asado a su casa. “Mientras comíamos, con los ojos llenos de lágrimas, nos dijo que era la primera vez que había trabajado como se debía y que no tenía dudas de que era la película de su vida”, indicó Fontán y aseguró: “a todos nos dolió mucho que muriera sin verla terminada”.

Por Milagros Barberis

Ficha ténica

Interpretación: Alfonso De Grazia; Mónica Gazpio; Rubén Ballester; Gloria Stingo; Federico Fontán; Osvaldo Cimaglia; Andrea Jaet; Esteban Fagnani
Dirección de Fotografía y Cámara: Eduardo Pinto
Dirección de Arte: Alejandro Mateo
Dirección de Sonido: Abel Tortorelli
Montaje: Laura Búa
Música Original: Diego Lerendegui
Producción Ejecutiva: Marta Parga
Guión: Gustavo Fontán
Con la colaboración de: Pablo Reyero
Dirección: Gustavo Fontán
Año de Producción: 1999-2002
Duración: 84 min.
Formato: Súper 16 x 35 mm.
Productor: Gustavo Fontán
Con la colaboración del INCAA
Distribuidora: VIADA S.R.L
 


Alfonso De Grazia y Mónica Gazpio, en una relación tan difícil como entrañable
 


Enrique es un hombre que, hasta la llegada del amor, vive únicamente para su nieto Fede

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