Por Milagros Barberis
A
las 15:00 quedamos y a las 15:02 abrió la puerta del Café
de las Artes, ubicado en el centro de la ciudad de La Plata, Buenos Aires,
Argentina. Caminó hasta la mesa con una sonrisa interrogadora y
una remera celeste que le hacía juego con los ojos, dos grandes
ojos que desde hace más de 24 meses se encuentran abocados a la
realización de un largometraje de terror que lleva el nombre de
“Habitaciones para Turistas”, en homenaje a la obra homónima del
pintor Edward Hoopper.
Los ojos y la dirección de la película pertenecen a Adrián
García Bogliano, un director que con sólo 22 años
y una decena de cortos en su haber apuesta al desarrollo del cine de terror
en Argentina. “Yo me quedo acá porque queda muchísimo por
hacer”, afirmará con natural resolución durante la charla,
después de comentar que toda su familia de cineastas se encuentra
viviendo y trabajando en España.
García Bogliano, recién
llegado del frío europeo, se pidió una gaseosa para mitigar
el sofocante calor de la tarde y empezó literalmente por el principio
para tratar de explicar cómo fue que recaló en el cine y
más concretamente en el cine de terror. “Nací en Madrid pero
mis padres son argentinos. Ellos se radicaron en España a mediados
de los ’70, mi padre era egresado de la última promoción
de la carrera de cine de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) -que
fue cerrada durante la última dictadura militar- y mi madre todavía
era estudiante. Entre las pocas cosas que se llevaron fue su pasión
por el cine y fue así que mi hermano Ramiro y yo aprendimos desde
muy chicos quiénes eran los hermanos Marx, Hitchcock o
Wells, a partir de allí nos seguimos desarrollando y nos
independizamos de nuestros padres hacia el cine de terror”, afirma sonriente
y recuerda “creo que la primera película que fui a ver al cine fue
a los cuatro años y fue una película de terror de los años
cincuenta, ’La Mujer Pantera’ de Jacques Tourneur, a partir de ahí
de terror todo”.
A finales de los ochenta Adrián
regresó con su madre a la ciudad de La Plata donde siguió
desarrollando su mayor pasión: el cine de terror. Con 17 años,
y antes de ingresar a la carrera de cine de la UNLP, se contactó
con un grupo de jóvenes que compartían este fanatismo y fundaron
una productora independiente de cine de terror a la que denominaron Mondo
Trasho, en honor al filme de John Waters. Esta productora -compuesta
originalmente por García Bogliano, Rodrigo Ordenes Miro y
Hernan Moyano, a quienes se sumaron Sebastián Fretes
y Federico Ricaldoni- realizó distintos cortos como “Fábula”,
“El Primer Episodio” e “Intensidad” y es la que lleva adelante “Habitaciones
para Turistas”, película que actualmente se encuentra en el proceso
de edición.
MB: No es habitual que se haga
cine de terror en la Argentina. ¿Qué es lo que puede esperar
del filme esa gran cantidad de espectadores que veneran este género?
GB: Es una película
que va a tener mucha sangre. Nosotros con Mondo Trasho veníamos
de hacer el corto “Snuff” (censurado por sus escenas de violencia explícita)
que había impresionado bastante, esta vez nos quisimos alejar del
gore puro y duro sin mucho argumento. Quisimos hacer algo que tuviera mucha
sangre y truculencia pero que la historia lo pidiera. De esta forma adaptamos
un modelo bastante clásico de los americanos, que a su vez ellos
robaron de los italianos, que es el subgénero body count o
recuento de cadáveres, es el típico grupo de jovencitas o
jovencitos que van al campo y los empiezan a matar uno por uno. En “Habitaciones”
son cinco chicas que van a entrar casi accidentalmente en un pequeño
pueblo del noroeste de la provincia de Buenos Aires. Pero nos gusta
decir que es una película pura y simplemente de terror y no contar
mucho lo que es, después yo creo que se pueden descubrir otras cosas
que andan dando vueltas por la historia.
MB: ¿Qué les gustaría
que genere la película en el espectador?
GB: La idea es que sea un
cachetazo. Nosotros quisimos darle cierta libertad al género que
está muy manido y darle una vuelta en la historia y en la estética,
pero el resto queda por cuenta del espectador. Me encanta la idea de que
la gente salga del cine y no se olvide a los cinco minutos de lo que vio.
Adrián y su hermano Ramiro -que también se encuentra abocado
a la realización de películas de terror pero desde Madrid-
comenzaron a escribir el guión a fines de 1999.
“Con la productora hicimos la película pensando en lo que nos gusta,
en lo que queremos hacer, después ya veremos si a alguien le interesa,
pero quisimos hacerla a nuestro gusto con una estética jugada, en
blanco y negro con mucho contraste”, explicó el joven realizador,
mientras adelanta que “se va a tratar de una película de terror
seria que posiblemente presentemos en el Festival de Cine de Terror de
Sitges en octubre”.
Al
preguntarle cómo es hacer cine independiente en la Argentina de
hoy García Bogliano se rehusa a ponerse como ejemplo. Si bien asegura
que su equipo es muy organizado para trabajar, también reconoce
que siempre tratan de ir un paso más allá en pos de la idea
que los motiva. “De todas formas –indica- la película se pudo hacer
con un presupuesto bastante bajo teniendo en cuenta que habremos gastado
4 mil pesos en dos años de grabación, con dinero propio,
organizando fiestas, presentando notas de la facultad y con la colaboración
de Sony que nos facilitó una cámara”.
MB: ¿Consideras que en
Argentina se menosprecia al cine de terror?
GB: Creo que existe un problema
con el género. Esto proviene de la época de la dictadura
donde en algún párrafo del estatuto del Instituto de Cine
está dicho que, para obtener determinados créditos, las películas
deben enaltecer al género humano, y esa concepción es algo
que perdura. Obviamente las películas de terror no tienen nada que
ver con el enaltecimiento del hombre.
MB: ¿Crees que en España
se le da un tratamiento diferente?
GB:
Definitivamente. En España el cine de terror ya pasó por
el proceso de discriminación que hoy padece acá, fue ahícuando
surgió Alex de la Iglesia entre muchos otros. Y si bien se
están estrenando aproximadamente diez filmes de terror por año
queda claro que no hay nuevas ideas, quizás como producto de la
estabilidad que está teniendo el país en muchos sentidos:
allá tienen dinero para realizar filmes pero les faltan ideas.
El joven director, que admira el
trabajo del realizador Darío Argento entre muchos otros,
toma el último trago de gaseosa y asegura: “Yo elijo quedarme en
Argentina porque creo que acá hay mucho por hacer. Los productores
deberían darse cuenta de que si sólo hay dos grandes revistas
de cine, que son El Amante y La Cosa, y que la última
está dedicada al terror, esto quiere decir que hay una gran cantidad
de espectadores que reclaman este tipo de cine”, concluye y abre los ojos
grandes, enormes, como si estuviera viendo la escena cumbre de “Habitaciones
para Turistas”.
Milagros Barberis