CRITICAS DE CINE
ADAPTATION, EL LADRON DE ORQUIDEAS
Por Travis |
Dirección:
Spike Jonze.
Interpretación:
Nicolas Cage, Meryl Streep, Chris Cooper, Tilda Swinton, Cara Seymour,
Rheagan Wallace, Jane Adams, John Cusack, Agnes Baddoo, Paul Fortune, Paul
Jasmin.
Guión:
Charlie kaufman y Donald Kaufman; basado en una obra de Susan Orlean.
Música:
Carter Burwell.
Fotografía:
Lance Acord.
Montaje:
Eric Zumbrunnen.
NO HAY SPOILER PERO SI TIENES INTERES
EN VERLA NO DEBERIAS LEER NADA SOBRE ELLA (O POR LO MENOS A MÍ ME
SENTÓ ESTUPENDAMENTE NO HABER LEIDO NADA DE ELLA ANTES DE VERLA)
Spike Jonze sorprendió
hace algunos años con “Being John Malkovich (Cómo
ser John Malkovich) a la que por cierto se rinde algún que
otro simpático homenaje en esta película.
En esta nueva entrega el realizador
parece seguir los mismos derroteros, es decir se parte de una historia
bastante convencional y que habla de algunas de los males que atormentan
al hombre moderno (especialmente al hombre, aquí como en su anterior
película las mujeres aparecen como una suerte de monstruo mitológico)
pero que es presentada con un envoltorio fantástico y mágico
y en el que además se subvierten algunas de las normas clásicas
de la narración.
En el caso de Adaptation tenemos
a un personaje principal llamado Charlie Kauffman que es nada más
y nada menos que el propio guionista de la película que se interpreta
a sí mismo en el proceso de escribir el guión de la misma
película que estamos viendo.
Bueno, con este galimatías
ya daría suficiente como para hablar durante horas pero salvando
uno de los ejercicios de auto psicoanálisis más insólitos
que se ha visto nunca (o quizás no pues la verdad cuesta mucho trabajo
creer que alguien se humille a sí mismo de esta manera) la película
tiene más cosas.
En algunos momentos recuerda un poco
a la estructura de la también reciente Las horas, pues la
historia que Kauffman está escribiendo es la adaptación
al cine (Adaptation) de El ladrón de orquídeas
una historia escrita por una novelista (Meryl Streep) sobre un personaje
real (Chris Cooper) por el que siente fascinación. Al igual
que en la película de Stephen Daldry las escenas de cómo
el guionista y la novelista construyeron sus respectivas obras se van alternando
aunque en el caso de la historia protagonizada por Meryl Streep el
tema principal gira más en torno a la decepción y a la disonancia
entre la imaginación y la realidad que en la historia de Kauffman
donde ese tema principal sería el de la frustración sexual
y sentimental.
También recuerda la película
en parte de su argumento a El club de la lucha por la existencia
de un alter ego del protagonista (en esta ocasión un hermano gemelo
real y no imaginario al que da una vida una tecnología que ya empieza
a dar escalofríos) que actúa como catalizador de los deseos
e inhibiciones mas profundamente enterrados en la personalidad de Charlie.
Y por último también
se atisban algunos ecos de Barton Fink, aquella historia de los
Coen sobre un guionista que paralizado por un temporal bloqueo de
su inspiración empieza a padecer la influencia de todo tipo de personajes
extravagantes que le acabarán llevando al mismísimo infierno.
Es en este punto donde para mí se encuentra lo peor de la película,
me refiero a toda la parte final en la que los acontecimientos que aun
siendo extravagantes se habían mantenido dentro de una cierta lógica
comienzan a adoptar una forma de pesadilla disparatada a la que no le encuentro
demasiado sentido.
Otra cosa a destacar es cómo
a lo largo de todo el metraje se intercalan ciertos ejercicios de estilo
que se sitúan totalmente al margen de los diferentes cauces argumentales
de la película (aunque sin interferir tampoco en ellos) y que es
casi obligatorio ver con sentido del humor (para que se hagan se asemejarían
a ese simpático flahsback del chimpancé de Cómo
ser John Malkovich).
Por lo que se refiere a los intérpretes
decir que todos los nominados merecerían llevarse la estatuilla,
incluso Nicolas Cage uno de los peores actores que se pueden ver
hoy en día y que sin embargo en esta ocasión funciona muy
bien ¡y además por partida doble!.
En resumen y prescindiendo de esa
media hora final que estropea un poco el conjunto decir que estamos ante
una de esas películas que sin descuidar el fondo ofrecen en la forma
una disposición a la originalidad y la búsqueda de nuevas
o alternativas formas de narración que hace que se coloque a
Jonze y Kauffman en esa lista de autores que hacen recuperar al espectador
la ilusión de que todavía le pueden esperar sorpresas en
la sala de proyección.
Por Travis
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