ARTICULOS
de ANIKA CINE.
EL LENTO BLUES DE TOM WAITS
Rubén Párraga |
Y, coincidiendo con que el otro día
vi "Tallo de hierro" (esa pasable historia de miseria y amor en
la que Héctor Babenco dirigía, tras el éxito
de "El beso de la mujer araña", a las grandes estrellas
Jack Nicholson y Meryl Streep), vamos a hacer un pequeño
repaso a la filmografía del estupendo y turbador cantante y compositor
Tom Waits (huelga decir que más que ocasional actor). En
el film del director brasileño se lucía en un papel secundario
(tan jugoso como los que le han regalado Coppola o Kaurismaki),
Waits ya llevaba más de 10 años asomando su difícil
jeta por las pantallas de cine. La música de Tom Waits es un referente
imprescindible para la cultura independiente americana, su voz rota y sus
letras desesperanzadoras convirtieron a Waits en un autor de culto, y pronto
algunos admiradores lo quisieron tener en sus películas. En 1978,
Waits participó interpretando a un pianista en el film "La cocina
del infierno" dirigida, ni más ni menos que por un crecido Sylvester
Stallone (también incluyó en la banda sonora "Annie's
back in town"). Su carrera musical iba sobre ruedas, sus discos se
vendían y, además el cine se interesaba por él. Tras
la experiencia de ser dibujado en "Tom Waits for no one" (John
Lamb, 1979), Tom Waits volvió a su rol de pianista en "Wolfen"
de Michael Wadleigh, el director de "Woodstock 69" (introduciendo
también su canción "Jitterbug boy"). En 1982, tras
su intervención en "The Stone boy" de un joven Christopher
Cain llegó la gran oportunidad del indomable cantautor: Francis
Ford Coppola le encargó la banda sonora íntegra de "Corazonada",
que para más inri era un musical, Tom waits tenía un cameo
de trompetista. "Corazonada" fue un fracaso tal que Coppola tuvo
que cerrar la Zoetrope agobiado por las deudas. Coppola tuvo que subsistir
adaptando diversas novelas de Susan E. Hinton: en 1983 Waits apareción
en "Rebeldes" como Buck Merrill y en "Rumble Fish" como Bennie,
estos dos papeles le dieron importancia entre la crítica.
No se había olvidado Coppola
de su admirado bluesman, para su supuesta recuperación, "Cotton
Club" (que tampoco fue el éxito que se esperaba), volvió
a contar con Waits como Irving Stark. Descansaría, Waits, para componer
y editar el excelente "Rain Dogs" durante 1985. Al año
siguiente conocería a otro director importante en su carrera: el
incorruptible Jim Jarmusch. El cantante californiano interpretaría
a DJ Zack en "Bajo la ley" (el estandarte que enarboló a
Jim Jarmusch como el iconoclasta prometedor que luego ha demostrado
ser) amén de incorporar dos tamas a la banda sonora. Tras "Tallo
de hierro" y "Candy mountain" (en la que actuó, cantó
y trabajó en la banda sonora) volvió a trabajar con Jarmusch
interpretando con su característica voz (y solo con la voz) a un
pinchadiscos de la radio en "Mistery train" (1989). Tom waits se
había forjado una carrera de secundario en películas independientes
(ya se empezaba a vislumbrar el bombazo de este cine en los 90) y de autor,
en rarezas y demás excentricidades (la banda sonora de "Nombre:
Carmen" de Godard, por ejemplo). Lo siguiente no fue menos,
"Cold feet" del mediocre Robert Dornhelm y "Bearskin:
an urban fairytale" de ¡¡¡¡ Anne Geddes
!!!! (sí, la de nos niños en macetas), y la secuela de "Chinatown"
dirigida por el mismísimo Nicholson: "The two Jakes".
Antes de su importante papel en "Jugando en los campos del señor"
(de su viejo amigo Babenco) hizo breves intervenciones en la medievalmente
urbana "El rey pescador" del inglés adoptivo Terry Gilliam
o en "Queens logic" (del otrora prometedor director de "The Buddy
Holly Story" Steve Rash).
Los amigos se acordaban de él:
Coppola lo llamó para el sabroso papel de loco come insectos
(Renfield) en "Bram Stoker's Dracula" una superproducción
que hace temblar de nuevo la economía de Coppola (aunque esta vez
resulta un éxito); y Jarmusch se acordó de el para
la tercera parte de "Coffe and cigarrettes" (1993) en la que Waits
conversaba con Iggy Pop (ambos interpretándose a sí
mismos). Y ese mismo año, en 1993, llegó el que posiblemente
sea su mejor papel, el de chófer de limusina alcohólico y
con problemas maritales (con una estupenda Lily Tomlyn) que van
del abuso a menores a los simples celos, en "Short Cuts", el fresco
californiano parido por Robert Altman sobre cuentos cortos de Raymond
Carver. Sobre este rodaje se rodaría un documental, inédito
en España (¿qué creíais?) llamado "Suerte,
verdad y ketchup" en el que también participaba. En 1998 participó
en otra rareza digna de citar: "Fishing with John". Como compositor
y actor intervino Waits en este film al servicio de John Lurie (actor
y compositor, al igual que Tom, de los primeros films de Jim Jarmusch,
Wim Wenders o David Lynch). La extraña e incomprendida
oda a los superhéroes llamada "Mistery men" fue la siguente
película de Waits, interpretando al tópico Dr. Heller se
lució y se divertió.
En los últimos años
no se ha prodigado en exceso, tal vez preparando esos dos discos que ha
sacado simultáneos ("Blood money" y "Alice"
) o tal vez descansando su blusero cuerpo de los golpes de la vida. El
musical erótico-dramático dirigido por la documentalista
Barbara Kopple o la fallida "Cadillac tramps" de Thomas
Sjölund son las últimas películas en las que hemos
podido ver aparecer la cara de neandertal asqueado que este genio de los
sonidos aparentemente inacordes. Esperemos que aún esté muy
lejos el final de una carrera tan interesante como sólida, sólo
queda esperar que algún día tenga un protagonista a su altura
(borracho, vagabundo, motero bohemio, alcohólico y un largo etcétera
de papeles a los que daría vida con los ojos cerrados), ¿qué
tal una biografía de Charles Bukowski?, bueno, aquí queda
mi consejo, y pillaros el "Frank's wild years" anda.
Rubén Párraga
http://cineblog.net
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