ARTICULOS
de ANIKA CINE.
EL ALTER EGO
David Pelegrín |
Todos tenemos sueños, y aunque
no esté siempre en nuestra mano conseguirlos, nuestro deber es tratar
de lograrlos. El conformismo es mal compañero de viaje, y tarde
o temprano pasa factura, siempre nos acabaremos acordando de tal o cual
decisión que quizá ahora es demasiado tarde para cambiar.
El cine por supuesto, tiene mucho que decir acerca de esto.
Lo peor que te puede pasar es que
despiertes un día y descubras que te has transformado en alguien
que no quieres ser, que en algún punto te desviaste del camino.
(Peor aún es no darse cuenta que nos hemos perdido). Trabajas en
una oficina, tienes un buen sueldo, un piso confortable y amueblado a la
última, vistes ropa cara... pero lo que para otros supondría
el no va más, para ti es un lastre, una vida carente de estímulo.
Y es que en una sociedad donde el consumismo es el origen y desarrollo
de la felicidad, donde nos dicen cómo debemos vestir, peinarnos
o a quién parecernos, la búsqueda de nuestra identidad personal,
de nuestra esencia, se torna muchas veces en una cruzada infructuosa. Y
por las noches no duermes bien, porque sabes que esa persona que madruga
todos los días tiene tu aspecto, se parece a ti pero no eres tú,
es un traidor, un impostor que te ha suplantado, pero lo más triste,
es que lo ha hecho bajo consentimiento tuyo. Pero todo va a cambiar. Le
conoces a él. Es tu alter ego, aquello que soñaste pero no
te atreviste a ser, es tu lado salvaje; tiene el carácter y el aplomo
que quisieras tener. Sois las dos caras de una misma moneda. Juntos formáis
un club de gente como vosotros, que están hastiados del destino
que les ha deparado el mundo, destino que quizá es demasiado tarde
para intentar cambiar. Os desahogáis peleando entre vosotros, es
vuestra forma de liberar adrenalina, otros se drogan, lo vuestro son
los puñetazos. Luego se os empiezan a ocurrir otras ideas, quizá
no es tarde para salvar otra gente, quizá se pueda cambiar el mundo,
después de todo. No hace falta decirte, a estas alturas, que estoy
hablando de El club de la lucha.
Pero también podría
haber valido como ejemplo American Beauty, donde un padre de familia
frustrado, al que eclipsa su mujer, descubre mundos olvidados a raíz
del encuentro de una adolescente, que libera ese lado salvaje, del que
hablaba antes y que todos poseemos. Esta película es una crítica
al estilo de vida americano, pero puede valer para todo el modelo de vida
occidental. Para muchos el desarrollo perfecto de una existencia es formar
una familia, tener un buen empleo, vivir en un hogar perfecto... y puede
que esto sea la manera de realizarse de un gran número de personas,
pero puede que este ideal no sea valido para nosotros, puede que en nuestra
cabeza tengamos otros proyectos que no sean los que los demás esperan
que tengamos, pero eso nos tiene que importar poco, lo que de veras nos
tiene que importar es encontrar nuestro camino, ese que nos lleva al lugar
que anhelamos, ese que nos permite estar bien con nosotros mismos.
Pero esto supone superar obstáculos,
que en ocasiones nos los ponemos nosotros mismos y otras veces la zancadilla
proviene de otros lados, y muchas veces es gente cercana que pretende así
encauzarnos por la buena senda, y no se dan cuenta que nuestra buena senda
está a años luz de la suya. Pero hay veces que no estamos
solos, que surgen personajes que guían nuestros pasos y nos dan
luz cuando todo está oscuro, que sin ellas quizás no seríamos
capaces de afrontar las adversidades. Estos guías nos empujan a
hacer nuestros deseos realidad, o a descubrir en qué consisten.
Imagina que estás en uno de los mejores colegios privados, eres
un buen estudiante y el futuro te depara una gran carrera en medicina,
pero entonces... llega un profesor nuevo, es diferente al resto, y lo primero
que te dice es que vas a morir, que eres efímero y que un día
te irás a criar malvas. Tienes que aprovechar tu momento, te dice.
Vive tu vida. Carpe diem. Esto trastoca tus planes. Descubres que
la medicina está muy bien; pero cuando estás realmente vivo
es cuando actúas, y decides ser actor, pese a quien pese. No quieres
realizar los sueños paternos, sino los tuyos, así debe ser
y así es. Son tus sueños. Es tu vida. No dejes de ver esta
película de triste desenlace, El club de los poetas muertos.
El alter ego es aquella persona que
deseamos ser. Búscala. Como sea. Que nadie te arrebate sus metas
ni tus ilusiones, haz lo posible para lograrlas. Si no puede que, como
en aquel famoso cuento de Dickens, se nos aparezcan nuestros fantasmas
para hacernos ver en qué nos hemos transformado.
David Pelegrín
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