ARTICULOS
de ANIKA CINE.
EL CINE SEGUN HITCHCOCK
Manuel Márquez |
Entre las mil y una expresiones y
sentencias que, comúnmente, venimos en llamar tópicos, hay,
como en botica, de todo: desde verdades como puños (dentro de lo
relativo que es eso de la verdad...) hasta tonterías sin fundamento
alguno, pasando por un amplio abanico de asertos más o menos opinables
y/o discutibles. Uno de esos topicazos que el que suscribe considera, por
lo general, carente de la más mínima base, es de las "obras
imprescindibles". La creación es, por su propia esencia, contingente,
y la obra concreta –la pintura, el libro, la película...- se crea
o no se crea, pero la vida continúa con toda naturalidad y normalidad
tanto en un caso como en otro. Tema bien distinto es el de que, una vez
creada ya la obra en cuestión, pueda ser más o menos interesante,
más o menos enriquecedor, el conocerla y disfrutarla.
En ese sentido, sí lo puedo
decir alto y claro: para cualquier buen amante del cine, si hay un libro
que, si bien no es imprescindible, sí que merece –y mucho- la pena
leer, es éste, El cine según Hitchcock, editado en
España por Alianza Editorial (en su colección El
libro de bolsillo: ¿se hará algún día justicia,
reconociendo el ingente aporte que a la cultura de este país ha
hecho esta humilde etiqueta...?), hace ya algunos años, y que recoge
una larga, vastísima entrevista que, allá por el año
66, realizara al mago Hitch el no menos genial director y crítico
galo François Truffaut.
Bajo el esquema de un minucioso cuestionario,
el libro hace un repaso exhaustivo y meticuloso de toda la carrera de Alfred
Hitchcock, desde sus orígenes –realizando tareas auxiliares, tanto
técnicas como artísticas, hasta llegar a dirigir su primer
film mudo, allá por los primeros años veinte- hasta la última
película dirigida antes de la realización de la entrevista,
incidiendo en aspectos de todo tipo, desde los más estrictamente
técnicos hasta aquellos que entroncan ya con visiones generales
acerca no sólo del cine, sino del arte y la vida en general –y la
influencia de éstas sobre la realización cinematográfica
del autor-. El libro se cierra con una especie de apéndice, en el
que Truffautt reseña y comenta las películas realizadas
con posterioridad a la entrevista, así como los diversos avatares
de la biografía de Hitchcock hasta el momento de su fallecimiento.
Escrito con un lenguaje claro y sencillo,
este libro nos permite acceder a un caudal ingente de datos técnicos
acerca de los entresijos de todas y cada una de las películas que
componen la filmografía hitchcockiana –pese a lo cual, paradójica
y maravillosamente, no resulta ni farragoso ni inaccesible para el profano:
no es necesario ser un catedrático de imagen y sonido para una comprensión
perfecta de la obra, bastando unas nociones someras acerca de los fundamentos
técnicos del séptimo arte-, ofreciendo, con ello, tanto una
información valiosísima para profundizar en un visionado
posterior de las películas (o, si ello no es factible, para poder
apreciar aquellos aspectos que, en el momento en que se vieron, no se llegaron
a vislumbrar con claridad) como un cúmulo de curiosidades y sorpresas
que llegan a constituir una suerte de lámpara de Aladino, bajo cuyo
frotamiento se nos aparecen los mil y un malabarismos que, si no nos son
explicados por el mago, nunca llegaríamos a entender.
Aún así, y siendo lo
ya expuesto sustancia más que consistente como para justificar el
acercamiento al libro, y disfrutarlo de manera intensa, no es lo más
importante, ni muchísimo menos. Lo que realmente llega a pasmar
a medida que uno va devorando, entre perplejo y estupefacto, el contenido
de este "cine según Hitchcock", es el tremendo amor por el CINE
(sí, así, con mayúsculas) que tanto entrevistador
como entrevistado dejan traslucir en todos y cada uno de sus comentarios:
el entusiasmo con que se enfrascan en comentar detalles (aunque el cuestionario
era muy meticuloso, las disgresiones y excursos de los dos conversantes
son constantes: es eso, precisamente, lo que más enriquece la narración),
la profundidad con la que abordan el análisis de cuestiones que,
a nuestros ojos, pueden parecer totalmente superfluas (y que, vistas bajo
su lupa escrutadora, ya no nos lo resultan tanto...), la clarividencia
de ambos para ver por debajo, y/o más allá, de aquello que
en la pantalla se nos muestra. Podría parecer algo obvio en dos
personajes para los cuales era el cine no era lo más importante
de su vida, sino, prácticamente, su vida misma (y de ello dan buena
fe las biografías de ambos), pero la historia nos demuestra, con
ejemplos más que abundantes, que no siempre ha sido, ni es, así:
hace falta algo más...
En definitiva, ante ésta que
la crítica cinematográfica universal viene a considerar como
una de las más grandes obras sobre el cine que jamás se haya
escrito (y, en este caso, no cabe hablar de exageración alguna),
me queda poco más que añadir que no sea el reiterar la recomendación
encarecida con la que ya abría esta recensión: por favor,
no dejen de leer este libro en cuanto tengan ocasión, si aman, aunque
sólo sea un poquito, el cine; de veras, no se arrepentirán
jamás del tiempo invertido en ello. Desde allá, desde ese
limbo plagado de celuloide y sueños en que estos dos monstruos deben
encontrarse (no cabe otro lugar para ellos...), seguro que lo agradecerán,
y, parafraseando a ese melenudo de barba tan luenga como su fama, igual
nos silban al oído aquello de "amadlo como nosotros lo hemos amado"...
Manuel Márquez
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