ARTICULOS
de ANIKA CINE.
GODARD Y LA NOUVELLE VAGUE. Quiero
ser Jean-Luc Godard
JOSEPH B. MACGREGOR |
QUIERO SER JEAN-LUC GODARD
Quiero ser Jean-Luc Godard. Quiero
ser Godard porque estoy enamorado. Voy a declararle a ella mi amor con
la cámara. Ella es dulce, alegre, encantadora, ingenua, es virgo
y lleva una gabardina muy larga, el pelo recogido en un coqueto moño,
los cuellos levantados. Ella es muy delgada y tiene los ojos muy grandes.
Lleva un pequeño paraguas rojo, unos guantes negros. La música
suena y se detiene. Mira a la cámara hace un guiño travieso
al espectador y sonríe. No se oye nada. No hay ningún sonido.
De nuevo suena esa música romántica. Ella sonríe.
Cuando va a la tienda de revistas allí está su novio, un
chico algo serio con gran foulard, gabardina también larga. Ella
esconde su rostro tras una revista. Él la ve. Ella baja la revista
hasta la boca, vemos asomar su mirada alegre y divertida, traviesa, su
nariz. De improviso la baja del todo y vemos su rostro completo. Sonríe
ampliamente. Agacha la cabeza un instante, tímidamente. Cuando la
levanta de nuevo, sus ojos parpadean como los de un mimo.
Antes cuando me quería hice
una comedia con ella, rebosaba optimismo en cada plano, una mezcla de Marilyn
y Chaplin, cada secuencia una locura, una explosión de buen rollo
y gran colorido. Era un musical, era un espectáculo bufo. Ella estaba
divertida, tierna, una payasa maravillosa. Y quería un hijo a toda
costa.
Qui
m'a donné tant de bonheur / Et parfois comm' par le passé
/J'aim'rais que tout contre mon cœur /Tu l'laisses aller, Tu l'laisses
aller
Primer plano. Ella de perfil. Hacia
la izquierda. Imagen en semipenumbra. Sobre el fotograma: Vivir su vida.
Película en doce secuencias. Ella se moja los labios y traga
saliva. Sobre su imagen el reparto del film. Ha estado sonando una música
suave que se corta de repente. Vuelve a sonar la música. Primer
Plano. Ella de frente. Expresión triste y ausente. Sus grandes ojos
parpadean, una vez, dos veces, tres. La música deja de sonar. Sus
párpados descansan. Ella baja la cabeza unos segundos y vuelve a
mirar hacia la cámara con la misma expresión. Sobre la imagen
la lista los responsables técnicos de la película. Ella se
moja los labios. La música se detiene. Vuelve a sonar la música.
Ella de perfil. Hacia la derecha. Imagen en semipenumbra. Sobre el fotograma:
continua apareciendo el elenco artístico del film. Se detiene la
música. “Es
necesario darse a los demás y así mismo. Montaigne.”
Ella baja la cabeza unos instantes.
Quiero ser Jean-Luc Godard porque
estoy harto de lo políticamente correcto, porque no me gusta el
mundo en el que vivo. Voy a ser libre, expresarme como me de la gana, decir
siempre lo que pienso caiga quien caiga. Ser Marxista-Leninista cuando
ya nadie es Marxista-Leninista. Voy a bajarme los pantalones y enseñarle
el culo a Le Penn. Y sálvese quien pueda. Voy a hacer una pintada
en un lujoso y elegante coche de la embajada americana: Paz en Vietnam.
Papá Godard: Permíteme
escribir mi propia escena: Voy a filmarla en su trabajo. Contar la vida
de una chica que trabaja en una empresa y tiene problemas para llegar a
final de mes. Voy a filmarla de espaldas a la cámara mientras habla
por teléfono. Quiero que la sombra de la cámara se refleje
sobre el primer plano del perfil de su rostro, mirando la pantalla de su
ordenador. Voy a hablar con ella como en el cine mudo, hablar en una conversación
subtitulada. Planificaré horas antes lo que voy a rodar, para después
darle forma durante el rodaje. Será un film de bajo coste con cámaras
ligeras y película en blanco y negro. Escenas filmadas con el encuadre
más extraño pero a la vez con el más simétrico,
el mejor pensado, el más hermoso, el más emocionante. Voy
a escribir con la cámara, la utilizaré como el escritor su
estilográfica.
Voy a filmar a mis actores haciendo
posturas extrañas, como si se dispusieran a volar, imitando a unos
patos, como suspendidos de cuerdas como marionetas, mirándose con
los culos.
Voy a filmarla en una sala de cine
a oscuras, sólo iluminada por la luz del proyector. Ella observa
“La pasión de Juan de Arco” de Dreyer. Primer plano.
Ojos grandes muy oscuros, llenos de lágrimas.
Quiero ser Jean-Luc Godard. No se
trata de provocar por provocar. No se trata de destruir sin proponer nada
nuevo. No voy a hacer un cine irreflexivo. No quiero ser un niño
rico jugando a ser pobre, como Lars Von Triers y sus compañeros
del Dogma.
Quiero imitar a Bogart, llevar una
gabardina larga años 50 y un sombrero, y fumar mucho, pasarme el
pulgar por el labio y reconocer que al fin y al cabo no soy más
que un gilipollas. Quiero que ella se corte el pelo y lleve una camiseta
blanca del Herald Tribune. Voy a encerrarme con ella en una habitación
y hablar del amor. Quiero que ella me traicione para salvar nuestro amor
y me delate a la policía.
Quiero que mis películas sean
prohibidas en mi país, molestas, que mis amigos me abandonen o dejen
de hablarme.
Quiero que el público que
aplaude entusiasmado Parque Jurasico mientras se atiborra de palomitas
abandone la sala indignado: Voy a romper la narrativa tradicional; rodar
las cosas como nadie hasta este momento las ha rodado, introducir planos
imposibles, citas literarias, cameos sorprendentes, saltos directos de
planos, escenas que parecen romper la fluidez de la narración pero
que sin embargo la enriquecen, diálogos surrealistas, con el único
objetivo de crear un revulsivo en el espectador.
Voy a leer un libro sobre Velázquez,
metido en una bañera. Contratar a Fritz Lang para que filme una
versión imposible de La Odisea de Homero. Que Sam Fuller participe
en mi película y me dé consejos sobre como hacer cine.
Voy a huir de todas las fiestas en
donde la gente se comunica con frases de anuncios publicitarios.
No voy a hacer películas,
voy a hacer cine. Voy a escribir mis críticas con la cámara,
utilizar el cine para expresarme.
Voy a hacer mi autorretrato, quiero
ser pintor en el cine como hiciste tú, Papá Godard: ese autorretrato
que se llamó JlG/JLG en el que te vemos en una foto con seis años,
un pequeño Jean-Luc Godard de mirada triste, mientras la cámara
avanza muy lentamente en un zoom hacia esa imagen y entonces la sombra
de la cámara cubre la foto y se ve la cabeza del que está
filmando. Dejaré así mi firma en la película, como
hiciste tu, cómo hicieron todos los grandes pintores al concluir
su obra.
Voy a introducir como fondo musical
a una conversación normal una melodía típica de una
escena de suspense, y subrayar con la música las frases más
absurdas. Por ejemplo: Sobre el fondo de una música operística
transcurre el siguiente diálogo: ¿Aun enfadada?./ No, mi
tesoro / ¿me quieres?./ Sí, mi tesoro. /Tú siempre
deseas lo imposible/ y sonríe. O por ejemplo: Ella esta en su casa,
vestida con blusa roja sin cuello, medias rojas, y suena una música
muy ale-gre, con un coro muy animado. Pero sólo cuando esté
dentro, cuando salga del piso ya no se oirá.
Voy a redescubrir el cine. Como un
arte recién inventado, aun primitivo. Debemos volver a Griffith
y a Chaplin, a los grandes días de la United Artists.
En mi película, en la que
deseo hacer: voy a filmarla cuando se dirige del trabajo a la parada del
bus. Largo travelling en el que ella anda hacia la parada en cámara
lenta, mientras suena de fondo una música suave. Planos cortos,
rápidos, que parecen saltar, interrumpirse los unos con los otros
nos la van acercando. Vemos su rostro de perfil. Está triste y cansada.
La banda sonora se interrumpe de vez en cuando. No se oye ningún
sonido.
Estoy enamorado de ella como tú
de Ana Karina. Voy a captar su alma con la cámara, descubrir hasta
el más escondido, el más recóndito rincón de
alma.
Voy a sacar las cámaras a
las calle para tratar de rodar la vida y convertir momentos de esta vida
en arte, intercambiar las normas narrativas anquilosadas por frescura,
descaro o provocación.
Voy a componer cine como se compone
música: Un film compuesto por Jean-Luc Godard.
Voy a apuntar todo lo que haga en
un agenda así cuando me encuentre con el dueño del hotel
del que me fui sin pagar recordar que efectivamente me fui sin pagar, aunque
por supuesto no pienso pagarle.
Voy a pasearme en bicicleta por la
habitación de nuestro pequeño apartamento.
Quiero que ella me cante: Tengo
una línea de la vida muy pequeña mientras yo le digo que
no me importa la línea de su mano, sino la línea de sus caderas,
mientras cantamos y bailamos en un largo travelling a través de
un bosque de árboles. Plano general primero. Plano medio más
tarde. Cambio de plano invisible. Ella lleva un muñeco de peluche
en la mano que balancea, mientras baila dando saltitos. Yo hago equilibrios
sobre el tronco caído de un árbol. Voy a introducir escenas
así en medio de una película policíaca. Que la vida
sea como una comedia musical y podamos cantar cuando estemos contentos
o cuando estemos tristes; que ella baile junto a una mesa de billar, levantando
hacia arriba las piernas, con gesto alegre. Que nos cojamos de las manos
y demos vueltas mientras conducimos nuestros coches. Quiero que ella me
llame Pierrot, que lleve un traje rojo y ande descalza. Voy a seguirla
con las manos metidas en los bolsillos.
Ella comienza su número de
streptease vestida de marinero con una falda blanca, sale y saluda
con el gorro, con una amplia sonrisa, y extiende hacia arriba los brazos.
Suena la música pero cada
vez que canta una estrofa la orquesta se calla:
La gente se pregunta por qué
la gente murmura cuando yo paso, pero eso no es difícil de ver cuando
los chicos van por mí. Mis pechos son bonitos, mis ojos son brillantes,
llevo un cuello de marinero y medias tan ajustadas.
Ella baila de una forma muy divertida
y mueve los brazos como Chaplin en tiempos modernos, y canta como Marilyn
en Con faldas y a lo loco.
Ella quería hacer una comedia
musical con Cyd Charrise y Gene Kelly. Coreografiada por Bob Fosse.
Voy a hacer muchos primeros planos
de su rostro. Declararle mil veces mi amor con la cámara. Primero
en blanco y negro. Después en color. Voy a hacer metros y metros
de película hasta completar dos horas y media y después cortar
y cortar, mezclarlas como me apetezca. Hacer un collage con mis imágenes.
Y al final pensaré: “Este
no es el film que imaginaba, el film perfecto que cada uno de nosotros
llevamos dentro; el film que nos gustaría haber hecho o quizá
el que nunca hemos vivido.”
“¿Qué
hacer? ¿Qué debo hacer?”
(Ella le recuerda a Brialy que deben saludar a los espectadores de la sala.)
Quiero ser Jean-Luc Godard por que
la quiero. Ella, tumbada en la cama, desnuda, sobre la cama, junto a mí
me interroga: ¿Puedes ver mis pies en el espejo? / ¿Piensas
que son bonitos? /¿Amas mis tobillos?/¿Amas mis rodillas?/
¿Qué te parecen mis muslos?/¿Puedes ver mi espalda
en el espejo?/¿Piensas que es bonita?/¿Amas mi pelo?/¿Qué
prefieres mis pechos enteros o solo los pezones?/¿Y mis hombros,
los amas?/¿Y mi cara?/(Yo he dicho a todo que si, mucho)/ ¿Todo?
¿Mi boca, ojos, nariz, orejas?/¿Me amas totalmente, tiernamente,
trágicamente?/(Le digo que si) /Yo también, Paul.
Quiero ser Godard porque ella ya
no me quiere.
Este artículo lo escribí
por qué pensaba que me querías. Lo hice sólo porque
te amo: “El
avión privado cubrió con sus alas el cielo azul. Rex notó
un rasgo familiar en Paula. En su indecisión, los rasgos lisos y
regulares de Laura sufrían una clase de proceso de distorsión.
Como Rex bien sabía eso sucedía cada vez que Laura tomaba
una decisión en contra de su naturaleza.”
Estuviste bien por la mañana,
pero ahora estamos riñendo por nada. Has estado toda la tarde pensativa,
muy rara. No estás de humor y te encuentro muy desanimada. No quieres
ir a Capri. Y yo, con esa toalla blanca tan larga, y ese sombrero de gangster,
tratando de saber lo que te pasa y tu no me dices nada. No respondes a
mis preguntas y me dices claramente que no me vas a explicar por que ya
no me quieres. ¿Por qué no deseas que te haga el amor nunca
más?. La he notado muy triste. Le he preguntado por qué y
no responde.
Me preguntas ¿Qué me
hace pensar que ya no me quieres?. Y te digo: Todo, no me gustó
tu manera de hablar, el modo en que miras.
Había pensado alguna vez que
ella podía dejarme y lo terrible que sería. Ahora ha sucedido.
Ella es rubia pero se pone una peluca morena para hablar conmigo.
Voy a hacer una película triste,
densa, que refleje el desprecio con que me trató. Viviremos en una
casa grande por la que la cámara se paseara a sus anchas en largos
travellings de una lado a otro, por cada rincón, cada columna, que
nos observará, que diseccionara nuestra crisis.
Y la chica morena, simpática,
que come una manzana me pregunta en off:
- ¿Piensas que se puede vivir
solo, siempre solo?
- No, pienso que no se puede, es
imposible. Sin la ternura me mataría.
En fin. No estoy seguro si es una
comedia o una tragedia pero es una obra maestra. Es arte pero ¿La
audiencia lo comprenderá? No me importa que nadie entienda esto.
Yo odio el cine moderno pero quizá esto sea diferente:
- Tu et in fam.
- No, ye ne suis pon in fam.
Ye suis he fam.
Ella hace un guiño travieso
a la cámara. Apaga la luz. Y sueña una música de final
de comedia americana clásica.
Joseph B. Macgregor
[volver
a índice de artículos]