ARTICULOS
de ANIKA CINE.
UN ENGAÑO DE LUJO. Lo
último de Audrey Tautou. PRE-ESTRENO
Manel Haro y Patricia Tena |
Se estrena
Un
engaño de lujo, la última película de Audrey
Tautou
En junio llega
a las pantallas españolas, Un engaño de lujo, la última
película del director Pierre Salvadori (Usted primero),
protagonizada por Audrey Tautou (Amélie, El código
da Vinci) y Gad Elmaleh (El juego de los idiotas).
Se trata de
una comedia romántica que tiene como referente, según las
palabras del propio director, las comedias norteamericanas de los años
50. Iréne es una joven francesa, ex camarera a tiempo completo con
minifalda y sonrisa forzada, que ha encontrado la manera de sostenerse
en la alta sociedad francesa seduciendo a viejos adinerados. En un hotel
de lujo, Iréne conoce a Jean –el barman, cuidador de perros, botones-,
al que confunde con un rico soltero. Jean decide aprovechar la oportunidad
de pasar unos intensos días con ella y montará una farsa
para deslumbrar a esta dulce cazafortunas. Él intentará estar
a su altura a golpe de talonario, pero cuando
se
queda arruinado e Iréne lo rechaza, decidirá seguir su misma
estrategia y se dejará conquistar por una madura millonaria. Jean
e Iréne iniciarán un juego a dos bandas para conseguir sus
propósitos de grandeza y no dudarán en aconsejarse mutuamente
pero sin desaprovechar cualquier oportunidad para dar rienda suelta a sus
verdaderos deseos.
El film, cuyo
título original es Hors de Prix, se estrenó en Francia
en diciembre del pasado año y recaudó más de 15 millones
de dólares. La prensa especializada se ha hecho eco de este éxito
y revistas como Cahiers du Cinema han asegurado que Salvadori, el
director, “ha conseguido recobrar los códigos y la armonía
de la comedia romántica”.
Y es que en
Un
engaño de lujo hay lugar para escenas disparatadas, enredos
amorosos y confusiones de las más desternillantes, destacando especialmente
la química entre los protagonistas y la presión del poder
del dinero sobre el amor.
Patricia Tena
Manel Haro
CRÍTICA
Un engaño
de lujo se presenta como una de esas comedias románticas
norteamericanas de los años 50: una dulce protagonista que enamora
la pantalla, un galán encantador y alguna que otra confusión
que provoca los momentos más graciosos de la película. Además,
entre líneas leemos una crítica a la horrible tendencia actual
de poner precio a todo -incluso a los sentimientos y a las personas-
y la descarnada lucha por fingir ser quien no se es para ser aceptado.
Ya en las primeras
escenas, cuando Audrey Tautou hace entrada en el bar del hotel,
no podemos evitar recordar la imagen de Audrey Hepburn en Desayuno
con diamantes, por el glamour que desprende, su mirada profunda
y enigmática sonrisa. Lo cierto es que no solo nos recuerda por
el aspecto físico de la protagonista, sino también por sus
principios: ambas prefieren sacrificar sus sentimientos por el dinero.
¿Será casualidad que ambas se llamen Audrey?
Aunque algunos
se empeñen en encasillar a esta actriz francesa como la eterna Amélie
Poulain, lo cierto es que reafirma en este papel su capacidad interpretativa
en roles diferentes. Si bien en las películas de Jean Pierre
Jeunet –también en Largo domingo de noviazgo- era una
tierna adolescente que lucha por el amor, aquí, en cambio, se convierte
en una auténtica fêmme fatale, capaz de seducir incluso
a los espectadores más exigentes.
No obstante,
no podemos obviar los guiños que hay a esa primera etapa de Audrey
Tautou en Amélie, como los protagonistas masculinos con
prominentes narices que parecen que obstaculizan los besos o la secuencia
de la motocicleta.
Si bien la
fuerza de Iréne –Audrey Tautou- radica principalmente
en su sonrisa, la de Jean –Gad Elmaleh- está en su
mirada, esa que tienen los perdedores adorables protagonizados por Ricardo
Darín. Los protagonistas intentan ocultar sus sentimientos pero
precisamente es a través de sus ojos cuando desenmascaran lo que
realmente sienten.
Resulta especialmente
cómico ver cómo los personajes secundarios, las víctimas
millonarias de los tejemanejes de los protagonistas, son capaces
de poner precio al amor y cómo Jean e Iréne
juegan con esta baza.
Recomendamos
vivamente ir a ver esta película donde tan pronto podemos desatarnos
en carcajadas con un humor sutil o enternecernos con una apasionada historia
de amor. Nuevamente nos deslumbra una producción francesa donde
nos enseñan que una sombrilla de cóctel o una moneda de un
euro pueden tener más valor que el que normalmente se le otorga.
Manel Haro
Patricia Tena
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