ARTICULOS
de ANIKA CINE.
VOLVER
Eduardo Nabal Aragón |
Almodóvar ha sido, en parte,
víctima del llamado pecado nacional de “los españoles”:
la envidia. Su cine es mucho más valorado fuera de nuestras
fronteras que dentro de las mismas. Y digo esto aunque a mí personalmente
no me gusta ni todo su cine ni todo de su cine. Pero creo que es
uno de los grandes talentos creativos del cine español contemporáneo
y un nombre decisivo en la historia del nuestros arte y cultura reciente.
“Volver”
parece estar, en parte, reconciliándole con el público español.
Se dice que “ha vuelto a sus raíces”. Pero yo, siendo un
gran admirador de la película, dudo que esta afirmación sea
totalmente cierta. Almodóvar ha demostrado una interesante evolución
creativa desde los tiempos en la que se convirtió en un retratista
de la movida y post-movida madrileña y de minorías sociales,
culturales y sexuales que había estado ausentes en el
cine español durante el franquismo. Pero sus primeros grandes
filmes para mí fueron “¿Qué
he hecho yo para merecer esto” y “La
ley del deseo”
donde además del ya demostrado sentido del humor, particular estética
(que mezcla los conceptos variantes de lo hortera, lo kitch y lo camp)
demuestra unos claros rasgos de autoría marcados por la imaginación
visual, los diálogos a la vez realistas y cáusticos
y una esplendida dirección de actores y, sobre todo, de actrices,
El desaliño simpático y algo soez de sus primeros trabajos
se fue no sólo sustituyendo por una mayor catadura fílmica
sino también por un creciente compromiso con las realidades de su
entorno que iba más allá de lo meramente escandaloso y modernillo
de sus primeros trabajos. No quiero decir con esto que sus primeros cortos
y largos no muestren ya una personalidad autoral sino que el director,
al contar con mejores presupuestos y colaboradores, fue, no sólo
depurando su técnica sino profundizando más en sus obsesiones
y su peculiar visión del mundo. Así la talla narrativa
de “Todo sobre mi madre”
o “La mala educación”
o incluso de la discutible “Hable
con ella” demuestra que el realizador
aunque tal vez se haya alejado del relativo compromiso social de
algunos de sus primeros grandes trabajos, nunca del todo, ha ido perfeccionando
la técnica, los recursos estilísticos y los guiones hasta
lograr ser uno de los narradores más solventes del panorama cinematográfico
actual.
“Volver”
podría ser, en algunos aspectos, una recapitulación de algunos
de sus mejores filmes, protagonizados por mujeres y un avance notable en
los matices que aporta a sus personajes femeninos. Así como
“La mala educación”,
que ha gozado de una sorprendente mala prensa y una desigual acogida, va
mucho más lejos que “La
ley del deseo” en su profundización
de la disidencia sexual y su significado en la historia de España
más o menos reciente, “Volver”
se aleja de los relativos tópicos (no exentos de hallazgos cómicos)
de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” para mostrarnos un mundo
femenino palpable y creíble. Dentro de lo difícil que resulta
que el mundo de Almodóvar, en ocasiones deliberadamente rocambolesco
en sus historias y excéntrico en sus personajes, sea palpable y
creíble. A este respecto conviene decir que la esforzada interpretación
de Penélope Cruz no esconde del todo las limitaciones interpretativas
de la actriz y el excesivo lucimiento físico de la actriz, inverosímilmente
arreglada y maquillada en un entorno de mujeres sencillas del
ámbito rural. Blanca Portillo, Lola Dueñas, Carmen Maura
y Chus Lampreave le roban casi todas las secuencias a pesar del increíble
trabajo de Cruz por dar vida, luz y color a su personaje. “Volver”
es una película sobre las alianzas y la resistencia de las mujeres
frente a la ausencia o la violencia (física o psicológica)
de los varones, que apenas aparecen en el filme. Esto, que ha sido recientemente
criticado por la prensa cinéfila especializada española,
demuestra que si bien se puede seguir sacando estereotipos de mujeres con
alegría y profusión en el cine de todas las nacionalidades
el sacar estereotipos masculinos o personajes masculinos negativos sigue
aún molestando a los que no están acostumbrados a ello.
Los grandes temas del filme son además
de la amistad, la soledad, la búsqueda imposible del amor, la lucha
por la supervivencia y de un modo particularmente contundente, la sombra
de la muerte. La muerte planea por todo el filme, aunque lo haga, en algunos
momentos, en términos paródicos y el filme, con su mucho
humor, vitalidad y deparpajo, deja un poso de hondas melancolía
y tristeza.
“Volver”
ha sido objeto, antes de ser estrenada, de los habituales comentarios tópicos
por parte de comentaristas. “Un retorno al cine de mujeres”, “Una vuelta
al primer Almodóvar” o “Penélope Cruz parece Ana Magnani
o Sofia Loren”. Evidentemente todo esto es tan fácil de decir cómo
sencillo de desmontar. El primer Almodóvar, aunque retrate
sectores sociales más cercanos, en apariencia, al mundo de “Volver”
carecía de la perfección en la planificación y la
belleza visual que transpiran las imágenes de su último filme,
sabiamente fotografiadas por José Luís Alcaine. “Volver”
es una película con muchos de los ingredientes que, a estas alturas,
el espectador espera del autor de “Qué
he hecho yo para merecer esto” o “Todo
sobre mi madre”, pero sabe despojarse
del artificio, sino en el relato y su composición, al menos en escenarios
y paisajes. “Volver”
es una película en la que el autor parece mirar hacia su infancia
y rastrear la influencia de la tradición oral, parece querer hacer
un retrato cálido de las mujeres que conoció, sus parientes,
vecinas, madre y tías, abuelas y sus fantasmas, pero no se
despoja ni de su habitual gusto por registros como la comedia sexual, la
comedia negra, el melodrama sentimental ni la sátira de costumbres
sociales. Almodóvar ha realizado uno de sus filmes más encomiables
y honestos, por la caracterización de sus personajes, pero no ha
vuelto atrás en cuanto a cuestiones estilísticas ni, tampoco
en exceso, temáticas. Si esto es bueno o malo queda a juicio de
los que aprecien una u otra época de su trayectoria cinematográfica.
Eduardo Nabal Aragón
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