ARTICULOS de ANIKA CINE.
GRANDES MALOS
Nuria LópezCrear un buen villano es una tarea muy complicada. No consiste sólo en dotar al personaje de un puñal y convertirlo en un psicópata sin escrúpulos ni sentimientos; eso resultaría muy sencillo. Si lo que se desea es capturar al público, habrá que otorgar al malo unas dosis de estilo, de honor, o de bondad.
La lista de los mejores villanos del cine la encabezan Hannibal Lecter (encarnado por Anthony Hopkins), Norman Bates (al que dio vida Anthony Perkins en Psicosis), y Darth Vader. Hannibal Lecter es el ejemplo perfecto de “buen malo”: es un caníbal sanguinario y cruel, un psicopata sin escrúpulos. Y, ¿cómo es posible que un personaje así posea, también, tanta elegancia? ¿Por qué se gana el rechazo del espectador pero también su admiración? Ahí radica su mérito. A pesar de ser un asesino loco, es un hombre inteligente, y hay en él una dignidad que ya quisieran para ellos muchos buenos.
Por mi parte, recuerdo también a William “El Carnicero” (Daniel Day-Lewis) en Gangs of New York, y a Javert de Los Miserables en cualquiera de sus adaptaciones cinematográficas, bien en la piel de Anthony Perkins, bien en la de John Malkovich. Otros villanos fijos en esa lista son Erik Destler (el Fantasma de la Ópera), y también Drácula, ambos en sus diversas versiones.
Los grandes personajes, aquellos que pasan a la historia, no son aquellos de caracteres extremos: el triunfo del actor consiste en dar vida a un personaje que sea malo, sí, pero que albergue en él una punzada de bondad, o en su defecto, de estilo. Ambas cosas no están reñidas, ni muchísimo menos; de hecho, no es más que el reflejo de la realidad de nuestra sociedad pues, como asume el precepto del Ying-Yang, en todo bien hay algo de mal…
Y en todo mal hay algo de bien.
Nuria López Pérez
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